El tribunal de Apelación de París condenó este jueves a las compañías Airbus, fabricante del avión, y Air France, operador del vuelo, a 225. 000 euros cada una por "homicidio involuntario" por su implicación en el accidente del 1 de junio de 2009 del vuelo Río de Janeiro-París, en el que murieron 228 personas. Ambas empresas habían sido absuelvas en primera instancia, en una decisión de abril de 2023, lo que había provocado la indignación de los familiares.
Contrariamente a esta decisión en primera instancia, la Fiscalía francesa sí que había pedido en apelación penas contra las dos compañías. En su lectura de la sentencia, la jueza consideró a ambas compañías culpables por no haber hecho lo suficiente para evitar el siniestro, uno de los peores de la historia reciente de la aviación mundial. La decisión, muy esperada por los familiares, sucede 17 años más tarde del accidente, desencadenado por un fallo en el dispositivo de navegación del aparato, que se congeló.
Debido a ello, los pilotos recibieron informaciones erróneas que terminaron con el avión estrellándose en aguas del Océano Atlántico, a unos 1. 000 kilómetros de las costas brasileñas. Airbus ha sido condenada por no ofrecer un dispositivo con las suficientes garantías de seguridad, mientras que Air France lo fue por no ofrecer la formación necesaria a sus pilotos y resto de tripulación.
"No estaban preparados para afrontar una situación así", señaló la presidenta del tribunal, al argumentar los motivos de su condena. "Hubo una falta de información por parte de la compañía (aérea)", agregó. Una de las estrategia de defensa durante el proceso en primera instancia y en apelación había sido la de escudarse en una supuesta fallida reacción de los pilotos, ambos fallecidos en el siniestro.
"La cuestión es que ellos se encontraron ante un fallo especialmente complejo, muy difícil de gestionar", refirió la jueza, desmontando la tesis del error humano. A bordo de este trágico vuelo había una mayoría de franceses (72), brasileños (58) y alemanes (26), aunque también estaban presentes otras 29 nacionalidades. Sus cuerpos tardaron meses en encontrarse y ser rescatados, al igual que las cajas negras.
La instrucción de este proceso fue especialmente tortuosa, pues duró 13 años. A la apertura del juicio de apelación, acudieron los máximos responsables de ambas compañías, Anne Rigail por parte de la aerolínea y Guillaume Faury por el fabricante aeronáutico. Ambos mostraron respeto por las víctimas y presentaron sus condolencias, pero rechazaron toda responsabilidad en el accidente, que atribuyeron a una concatenación de circunstancias desafortunadas.