Charla “El origen extraterrestre de la vida” en Coelemu Teatro Municipal de Coelemu, Pedro León Gallo 609, Coelemu. Viernes 24 de abril – 19:00 horas. La vida en la Tierra suele pensarse como un fenómeno estrictamente local, surgido de condiciones únicas que se dieron en nuestro planeta y aislándolo desde esta perspectiva del resto del universo.

Sin embargo, la ciencia ha ido construyendo un relato distinto, uno en el que los procesos cósmicos, la evolución de la materia y la historia de las estrellas están íntimamente ligados al origen mismo de los seres vivos. Esa idea es la que propone el astrofísico Ricardo Demarco en la charla. El astrónomo, investigador y académico de la Universidad Andrés Bello, intenta provocar a través del título de este encuentro para repensar el concepto de vida extraterrestre desde un enfoque científico y no desde la ficción.

“La gente en general tiene muy pegado esto de la vida extraterrestre como seres que vienen de otros lugares del universo, de la Galaxia, que nos vienen a ver, y nos pasamos por alto algo fundamental, que todos nosotros somos seres de origen extraterrestre, literalmente”, señala. Desde esa premisa, Demarco sostiene que la conocida frase somos polvo de estrellas encierra un significado mucho más riguroso de lo que suele entenderse. “Si usted quiere ver un ser de origen extraterrestre, mire al espejo, y eso es todo lo que hay, en el más profundo sentido y rigor”, afirma.

Acercar la ciencia a todos La charla busca además modificar la manera tradicional en que se divulga la astronomía. Demarco, también investigador asociado al Centro de Astrofísica y Tecnologías afines, CATA, explica que durante años le ha inquietado que su disciplina se perciba como algo lejano, reducido a imágenes de galaxias o planetas distantes. “Cuando uno habla de astronomía, siempre se muestran galaxias, estrellas, planetas, y la gente tiende a mirar hacia arriba, como si la astronomía estuviera allá, en el espacio, muy lejos, y no en nosotros”, comenta.

Demarco retoma la idea formulada por Carl Sagan para explicar que los seres humanos son el resultado de una larga evolución cósmica. Tras el Big Bang, las partículas elementales dieron origen a los primeros átomos, estos a las moléculas y, con el paso del tiempo, a complejos prebióticos capaces de habilitar el surgimiento de la vida en la Tierra. En ese proceso, elementos fundamentales como el carbono, el oxígeno, el nitrógeno, el fósforo y el azufre, esenciales para la biología, se formaron en el interior de las estrellas y fueron dispersados por el espacio.

“Hoy en día se conocen muchos compuestos moleculares prebióticos que existen en el medio interestelar de nuestra galaxia”, indica. Entre ellos menciona descubrimientos realizados desde Chile, como la detección de glicolaldehído mediante observaciones de ALMA, un azúcar simple que puede dar origen a la ribosa, componente esencial del ADN y del ARN. También destaca el hallazgo de monóxido de fósforo en regiones interestelares, una submolécula clave en la estructura del ADN.

Estas moléculas, explica Demarco, forman parte del material a partir del cual nacen estrellas y planetas y estuvieron presentes en el origen del Sistema Solar. “Toda la maquinaria molecular interna de la cual estamos hechos, toda esa base molecular, proviene del espacio”, afirma.