Siete consejeros regionales cuestionaron la falta de pronunciamientos claros del Ejecutivo frente a recientes dichos desde Argentina respecto del estrecho de Magallanes y advirtieron que “no aceptarán nunca que se relativice” la soberanía chilena sobre este paso marítimo. Los consejeros regionales Andrés López, Rodolfo Cárdenas, Patricio Gamín, Arturo Díaz, Ximena Montaña, Juan Morano y Antonio Bradasic fijaron su postura, emitiendo una declaración pública, en la que recuerdan la vigencia de los tratados bileterales. Los límites entre Chile y Argentina se encuentran regulados por el Tratado de Paz y Amistad de 1984, acuerdo propuesto por el Papa Juan Pablo II y ratificado en 1985, que puso fin al conflicto del Beagle, recordaron los consejeros regionales firmantes de la declaración.
“El acuerdo determina la solución completa y definitiva de las cuestiones a que se refiere, esto es, la fijación del límite entre los dos países desde el canal Beagle hasta el paso Drake al sur del cabo de Hornos”, señala el documento, subrayando que Argentina reconoce en dicho tratado las líneas de base chilenas, incluyendo los canales Abra, Bárbara, Magdalena y Cockburn como aguas interiores chilenas. En ese contexto, los consejeros aluden a antiguas tesis argentinas -como la del almirante Segundo Storni- que planteaban una supuesta participación en la regulación de la navegación en el estrecho de Magallanes. Sin embargo, recalcan que ese punto de vista “quedó descartado” por el artículo 10 del tratado, que delimita claramente las soberanías de ambos países.
La declaración surge a raíz de los dichos del contralmirante argentino Hernán Montero, jefe del Servicio de Hidrografía Naval, quien en enero y abril de 2026 sostuvo que la boca oriental del Estrecho pertenecería a Argentina. “Estas declaraciones no son nuevas, tampoco serán las últimas, pero no debemos descuidar nuestra obligación de estar siempre atentos a reaccionar ante estos atropellos verbales”, advierten. Los firmantes ponen especial énfasis en la reacción -o falta de ella- de las autoridades chilenas.
“Es doblemente doloroso darnos cuenta que quien debe comunicar y generar conciencia frente a preguntas periodísticas no dice nada y prefiere guardar silencio”, sostienen, agregando que ese silencio podría interpretarse como una señal de debilidad. “Los consejeros regionales no aceptaremos nunca que se relativice nuestra soberanía. El estrecho de Magallanes es chileno de hecho y derecho, por el peso de la historia y los tratados vigentes”, enfatizan.
Asimismo, recalcan que las afirmaciones argentinas “no tienen asidero alguno en los hechos ni en derecho”, recordando que los tratados de 1881, 1893 y 1984 establecen con claridad la soberanía absoluta de Chile sobre el estrecho, desde su incorporación al territorio nacional tras la gesta de la Goleta Ancud en 1843, durante el gobierno de Manuel Bulnes. Finalmente, los consejeros llaman al Estado y al Gobierno de Chile a actuar “con firmeza, coraje y decisión” para resguardar los derechos soberanos y los compromisos internacionales asumidos, rechazando categóricamente cualquier ambigüedad o silencio en esta materia. La dirección regional del Partido Socialista de Magallanes manifestó su profunda preocupación por la controversia generada tras recientes declaraciones del Gobierno de Chile durante la visita del Presidente José Antonio Kast a Argentina, las que -a su juicio- abren un “innecesario flanco de incertidumbre” respecto de la soberanía nacional en la zona austral.
Desde el PS advirtieron que el respaldo del Ejecutivo a conceptos como los “espacios marítimos circundantes” ha encendido alertas en el mundo político y técnico, debido a eventuales superposiciones con territorio marítimo chileno en Magallanes y la Antártica. “Se trata de una materia de alta sensibilidad estratégica”, señalaron, subrayando su impacto en la proyección antártica y el control de rutas clave como el estrecho de Magallanes. La colectividad fue enfática en rechazar cualquier ambigüedad en política exterior, recalcando que Chile cuenta con tratados vigentes que definen con precisión sus límites.
En esa línea, cuestionaron una supuesta falta de decisión del Gobierno para defender los intereses nacionales frente a Argentina, apuntando también a las declaraciones de la vocera Mara Sedini. El PS regional llamó a las autoridades locales a pronunciarse “con claridad”, advirtiendo que el silencio “no es neutral” y debilita la posición del país. Asimismo, emplazaron directamente a la delegada presidencial, Ericka Farías, a entregar definiciones públicas.
Finalmente, exigieron una aclaración inmediata del Ejecutivo, una postura firme en política exterior y unidad transversal para resguardar la soberanía en Magallanes. “Magallanes no se negocia. La soberanía se defiende”, concluyeron.
Octubre de 1984: los negociadores Marcelo Delpech y Ernesto Videla (Argentina y Chile) iniciaron en la Ciudad del Vaticano el Acta de consolidación del texto de acuerdo y al día siguiente hicieron público el contenido. Noviembre de 1984: el texto de acuerdo fue aprobado por el pueblo argentino en una consulta popular no vinculante. El 29 de noviembre de 1984 se firma el Tratado de Paz y Amistad en el Vaticano, por los ministros de Relaciones Exteriores de la época, Dante Caputo y Jaime del Valle, por Argentina y Chile.
Diciembre de 1984: fue aprobado el proyecto de ley con media sanción por la Cámara de Diputados de Argentina. Marzo de 1985: fue sancionada la ley Nº 23. 172 por el Senado de la República Argentina.
Días después el 26 de marzo de 1985 fue promulgada la ley Nº 23. 172 por Víctor Martínez, en ejercicio del Poder Ejecutivo de la Nación Argentina. El 11 de abril de 1985: fue aprobado por la Junta Militar en su rol de ente legislativo.
El 2 de mayo de 1985: los ministros de Relaciones Exteriores intercambian los instrumentos de ratificación en la Ciudad del Vaticano ante S. S. el Papa Juan Pablo II.
El 6 de mayo de 1985: el tratado fue promulgado por el entonces jefe de Estado chileno Augusto Pinochet Ugarte. El Tratado incluye la delimitación marítima, un procedimiento para la solución pacífica de controversias, estipula derechos de navegación, fija los límites en la boca oriental del estrecho de Magallanes. En cada uno de estos puntos reafirma también los derechos de ambos países en la Antártica y exhorta a ambos pueblos a seguir el camino de la paz y la cooperación.
Chile concede derechos de navegación por aguas chilenas a barcos de todas las banderas entre los puertos argentinos en el canal Beagle y el Estrecho de Magallanes por una vía definida en el Tratado: el canal Magdalena, canal Cockburn, canal Brecknock, canal Ballenero, canal O’Brien, paso Timbales, brazo Noroeste del canal Beagle y canal Beagle hasta el meridiano 68° 36”,5’ longitud oeste. Previamente deben subir un práctico. Argentina otorga derechos de navegación a Chile a través del estrecho de Le Maire y Chile otorga a Argentina derechos de navegación desde y hacia la Antártida y la zona económica exclusiva de Argentina por una vía definida en el tratado.
Sólo puede otorgar derechos el legítimo dueño. Nuestro estrecho desde 1881: una zona desmilitarizada y abierta a todas las banderas del mundo, así lo establece el tratado de ese año. La novedad en este sentido es la obligación que aceptó Argentina a mantener, en cualquier tiempo y circunstancias, el derecho de los buques de todas las banderas a navegar en forma expedita y sin obstáculos a través de sus aguas jurisdiccionales hacia y desde el Estrecho de Magallanes.