El directivo agregó que el principal efecto de la iniciativa sería la reducción inmediata del precio de venta. Al eliminarse el gravamen, explicó, el costo de adquisición de una vivienda podría disminuir significativamente, permitiendo que sectores de clase media que hoy se encuentran en el límite del financiamiento bancario puedan calificar para créditos hipotecarios. “Además del beneficio social, la medida tiene un fuerte componente económico.
La construcción es uno de los principales motores de la economía nacional debido a su capacidad para generar empleo rápido y su encadenamiento con otras industrias. La eliminación del impuesto incentivaría la salida del stock acumulado de viviendas y fomentaría el inicio de nuevos proyectos, revitalizando la inversión privada”, concluyó Ugarte.