Bolivia registró ayer una nueva jornada de protestas masivas en La Paz que dejaron enfrentamientos entre manifestantes y policías antimotines, con gases lacrimógenos, piedras y cartuchos de dinamita, en una escalada de presión para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz, según constató la agencia AFP. Campesinos, obreros, mineros, transportistas y maestros —muchos de ellos con cascos, ponchos y banderas indígenas— partieron desde El Alto hacia el centro de la capital política, donde los accesos a la plaza de armas permanecen resguardados con rejas y cientos de efectivos. AFP registró al menos tres detenidos durante las jornadas.
Calcula Peajes y Combustible
La ciudad lleva tres semanas aislada por bloqueos de carreteras que han generado escasez de alimentos, combustibles y medicinas. El gobierno reportó que cuatro personas murieron al no poder llegar de emergencia a centros médicos. Paz, con apenas seis meses en el poder, enfrenta lo que los sectores movilizados describen como la peor crisis económica del país andino en cuatro décadas.
La inflación interanual llegó al 14% en abril, según datos oficiales. Los reclamos iniciales —aumentos salariales, combustibles de calidad y estabilización de precios— se radicalizaron hasta convertirse en una demanda de renuncia. “Seis meses de gobierno y no ha podido solucionar lo básico, los precios de la canasta familiar.
Tenemos que elegir entre comprar carne o comprar leche”, dijo a AFP Melina Apaza, de 50 años, oriunda de la región minera de Oruro. Ante la convulsión social, el gobierno anunció esta semana una reorganización del gabinete con funcionarios con “capacidad de escucha”. El jueves nombró a un nuevo ministro de Trabajo como primer movimiento de esa reestructuración.
La medida no detuvo las movilizaciones. Los bloqueos de vías rozaban el medio centenar en todo el país, de acuerdo con datos oficiales, y las marchas continuaron el viernes con la misma intensidad que el jueves.