La subcontratación se consolidó como una práctica extendida en Chile y hoy representa un desafío clave para las empresas en materia de control y cumplimiento. Según datos de la ENCLA 2023 de la Dirección del Trabajo, un 34,9% de las compañías subcontrata parte de sus operaciones, cifra que supera el 54% en grandes empresas. El escenario cobra mayor relevancia considerando que muchas firmas externalizan funciones ligadas directamente a su actividad principal, lo que incrementa la dependencia de redes de contratistas y eleva los riesgos operacionales y legales.

A esto se suma el volumen de fiscalización: durante 2024 la Dirección del Trabajo emitió más de 2,4 millones de certificados a contratistas y registró más de 183 mil denuncias. En este contexto, expertos advierten que el principal desafío ya no es solo cumplir la normativa, sino demostrarlo con evidencia verificable. Estudios de Deloitte y ESE Business School señalan que, aunque la mayoría de las empresas realiza procesos de revisión a terceros, pocas cuentan con indicadores claros de cumplimiento para proveedores y contratistas.

Karina González, directora de Validate, sostuvo que “hoy no basta con tener documentos en regla. El verdadero desafío es contar con evidencia que permita sostener que una operación está protegida en el tiempo”. La situación se vuelve aún más compleja con la implementación gradual de la Ley de 40 Horas.

La reducción de la jornada laboral —que ya pasó de 45 a 44 horas y desde mayo llegó a 42 horas— incrementa los costos operacionales y obliga a revisar contratos y sistemas de control sobre terceros. Sectores como minería, construcción, logística y servicios intensivos en mano de obra aparecen entre los más expuestos a este escenario, donde el cumplimiento normativo dejó de ser solo un requisito administrativo para transformarse en un factor estratégico para las empresas.