Coquimbo Unido volvió a sonreír en la Liga de Primera y lo hizo con una victoria de enorme peso específico. En una cancha siempre compleja como el estadio Nicolás Chahuán Nazar, el conjunto dirigido por Hernán Caputto derrotó por 2-1 a Unión La Calera en compromiso válido por la undécima fecha, resultado que le permite alcanzar las 16 unidades, reinstalarse entre los ocho mejores de la clasificación y tomar un renovado impulso antes de su expedición internacional a Colombia. El cuadro aurinegro, que venía administrando cargas pensando en la seguidilla de partidos entre el torneo local y la Copa Libertadores, volvió a exhibir una de las principales virtudes que ha consolidado durante esta temporada: la profundidad de plantel y la capacidad de su entrenador para modificar el desarrollo de los encuentros desde el banco.

Durante gran parte del compromiso, el duelo transitó bajo parámetros de equilibrio. Ni el elenco cementero ni el barbón lograban imponer superioridad clara en las áreas, con escasas aproximaciones de riesgo sobre los arcos defendidos por Nicolás Avellaneda y Diego Sánchez. La fricción en la mitad del terreno y el orden defensivo de ambos bloques terminaron por neutralizar las intenciones ofensivas.

Sin embargo, cuando el partido parecía condenado a definirse por detalles mínimos, Hernán Caputto volvió a encontrar respuestas en las variantes. A los 61 minutos movió piezas y mandó a la cancha piernas frescas, decisión que terminaría inclinando definitivamente la balanza. Apenas dos minutos después de su ingreso, Pablo Rodríguez encontró premio en la primera pelota que tocó.

La jugada nació con una acción de Cristian Zavala por el sector ofensivo, cuyo remate quedó servido en el área para que el volante, ubicado casi como centrodelantero, empujara el balón al fondo del arco y decretara el 1-0 para el visitante. El tanto le permitió a Coquimbo manejar con mayor serenidad el trámite y refugiarse en otra de sus fortalezas, la solidez de una última línea que sigue sosteniendo buena parte de la estructura competitiva que arrastra desde la campaña del título. El conjunto pirata cerró espacios, administró posesión en momentos claves y parecía tener controlado el desenlace.

Sin embargo, el fútbol volvió a ofrecer un giro inesperado en tiempo de adición. Cuando el triunfo parecía asegurado, Unión La Calera encontró la igualdad a los 92 minutos mediante Sebastián Sáez, quien capitalizó un rebote dejado por Diego Sánchez tras un centro desde la izquierda de Cristian Gutiérrez. El 1-1 instaló una cuota de dramatismo en un cierre que se intuía favorable al visitante.

Lejos de conformarse con rescatar un punto, Coquimbo Unido reaccionó con personalidad. Y otra vez fueron los relevos los encargados de marcar diferencias. A los 94 minutos, Lucas Pratto ensayó un remate de media distancia que se desvió en la espalda del zaguero Rodrigo Cáseres, descolocando al portero local y transformándose en el agónico 2-1 definitivo.

Un golpe certero, fortuito en su ejecución, pero merecido por la convicción de un equipo que nunca dejó de buscar y que volvió a demostrar por qué se mantiene competitivo en todos los frentes. Un partidazoFinalizado el compromiso, Cristian Zavala, una de las figuras aurinegras, valoró el desgaste colectivo y la capacidad de sostener el ritmo en doble competencia. “Fue un desgaste grande, lo veníamos haciendo en la liga y en la copa.

Creo que fue un partidazo, de esos que le deben gustar a la gente. Quedamos muertos por el esfuerzo”, sostuvo el atacante. El exColo Colo también explicó su incidencia en la apertura del marcador.

“Fue un remate al arco que terminó saliendo como asistencia para Pablo y nos permitió encontrar el gol. Lo importante es que el equipo siempre creyó”, señaló. Respecto de su momento personal, agregó que tras la lesión de rodilla que arrastró en temporadas anteriores ha debido reinventarse.

“Fue un cambio de chip importante en mí. Hoy me siento con otra confianza y con muchas ganas de seguir aportando”, dijo.