"Nuestras Fuerzas Armadas están vigilando de cerca los diversos movimientos de Corea del Norte en el marco de una sólida postura de defensa combinada entre Corea del Sur y Estados Unidos, y están preparadas para responder a cualquier provocación de manera contundente", aseguró el Ejército surcoreano. Tanto Tokio como Seúl denunciaron que dichos lanzamientos de misiles balísticos violan las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, al tiempo que amenazan la paz y seguridad a nivel regional e internacional. Japón presentó una enérgica condena, mientras que Corea del Sur instó a "detener de inmediato" estas "provocaciones".

La semana pasada, las autoridades norcoreanas llegaron a realizar tres lanzamientos distintos de varios misiles de corto alcance en menos de dos días. Tras ello, los medios estatales de Corea del Norte informaron de que el país probó, entre otros, un misil balístico equipado con una ojiva de racimo. Según Yonhap, estas acciones por parte de Pionyang son una demostración de fuerza previa a la visita del presidente estadounidense, Donald Trump, a Pekín, donde se reunirá con el mandatario chino, Xi Jinping, a mediados de mayo.