Se trata de una realidad especialmente sensible para pequeños y medianos agricultores, quienes deben sostener sus cultivos en un contexto donde no solo importa cuánta agua hay disponible, sino también cuánto cuesta utilizarla. En ese marco, productores de la zona advierten que el aumento de estos costos ya está golpeando sus presupuestos y obligándolos a reevaluar cómo enfrentar la próxima temporada. En Carén, comuna de Monte Patria, la agricultora Juana Oro describe un escenario complejo para quienes dependen del trabajo agrícola como sustento familiar.

Según comenta, el alza de los combustibles no solo repercute en el riego, sino también en otras labores asociadas a la producción, como el uso de maquinaria, el traslado de trabajadores y distintas faenas propias de la actividad. En su caso, explica que “los gastos que enfrentaba el año pasado hoy prácticamente se han duplicado”, en un contexto donde confluyen el aumento de los costos energéticos y de los combustibles. A su juicio, este encarecimiento impacta toda la cadena agrícola y amenaza con profundizar la fragilidad económica de los pequeños productores.

En esa línea, advirtió que este escenario podría tener consecuencias mayores. “El agricultor, en el fondo, va a terminar dejando de producir”, sostuvo, agregando que la situación no solo afecta a quienes trabajan la tierra, sino también a los temporeros que dependen de esta actividad. Ajustes y decisiones en la producciónManuel Echeverría, agricultor de Colliguay, también en Monte Patria, plantea que el problema se arrastra desde hace meses debido al fuerte incremento de las tarifas energéticas.

Según indicó, este aumento ya ha tenido un impacto directo en los costos de riego y en la operación general de los predios. “Las tarifas prácticamente se duplicaron respecto al año anterior, y la energía ha subido entre un 50% y 60%”, afirmó, describiendo un escenario que, a su juicio, seguirá tensionando la actividad agrícola. En ese contexto, advierte que los productores deberán priorizar con mayor fuerza qué cultivos mantener y qué superficie continuar trabajando.

De mantenerse esta tendencia, algunos agricultores podrían verse obligados a “sacrificar hectáreas” menos rentables para concentrar recursos en zonas más productivas. A ello se suma que, mientras los costos continúan al alza, los precios de varios productos agrícolas no necesariamente mejoran, lo que dificulta aún más la sostenibilidad de la actividad. Dependencia del bombeo eleva costosLa dimensión más amplia del problema es reforzada por Fidel Salinas, presidente del Sindicato de Pequeños Agricultores de El Palqui, quien explica que en varios sectores del valle existen productores que deben elevar agua diariamente mediante motores a bencina, diésel o electricidad.

“Hay mucha gente que eleva agua con motores a bencina o diésel y eso encarece directamente el costo del riego”, explicó. “Es un costo diario, porque todos los días hay que comprar combustible para poder regar”, agregó. Salinas advierte que esta situación ya está generando efectos concretos, obligando a pequeños agricultores a reducir superficie, ajustar labores o priorizar determinadas siembras frente a un presupuesto cada vez más acotado.

“Esto está obligando a algunos agricultores a reducir sus cultivos”, indicó. Además, el alza repercute en otros ámbitos, como el traslado de fruta, el uso de maquinaria y la compra de insumos, lo que incrementa aún más la presión sobre el sector. Impacto reconocido por autoridadesConsultado por El Ovallino, el seremi de Agricultura, Vicente Cortés, señaló que el alza en los precios de los combustibles responde a factores externos vinculados al escenario internacional.

“Sabemos que esta situación impacta directamente al mundo rural y al sector silvoagropecuario, encareciendo los procesos productivos y afectando la vida diaria de muchas familias”, indicó. Asimismo, sostuvo que desde el Ministerio de Agricultura continuarán apoyando a los productores a través de sus servicios e instrumentos de fomento, con el objetivo de atender sus necesidades y fortalecer el desarrollo del mundo rural. “Los gastos que enfrentaba el año pasado hoy prácticamente se han duplicado”.

Juana Oro, agricultora de Carén. Dato: Las tarifas eléctricas han aumentado entre un 50% y 60%, mientras que los costos de riego y operación agrícola continúan al alza, presionando a pequeños productores a reducir superficie o replantear sus cultivos.