El nuevo incremento en los precios del combustible en Sri Lanka supone un golpe para la economía nacional con subidas inmediatas de casi el 25% en la gasolina y el 26% en el diésel. Este ajuste no es un hecho aislado, sino que, al sumarse a las alzas previas del 8% de hace apenas una semana, acumula un aumento promedio del 35% en el costo de los carburantes, situando a Sri Lanka en el podio de las naciones que más han incrementado los precios en Asia. El precio de la gasolina regular saltó de 317 a 398 rupias (1,30 dólares) por litro, mientras que el diésel, fundamental para el transporte público, subió 79 rupias hasta alcanzar las 382.

El incremento ha provocado las primeras reacciones, el presidente de la Asociación de Propietarios de Autobuses Privados de Lanka, Gemunu Wijeratne, señaló que el 90% de los autobuses fueron retirados del servicio este domingo. "Si no se aumentan las tarifas, tendremos que paralizar todos los autobuses privados", advirtió. Esta medida se suma a la jornada laboral de cuatro días para funcionarios y al racionamiento mediante códigos QR y matrículas ante la falta de reservas de combustible por el bloqueo del estrecho de Ormuz ante el conflicto en Medio Oriente.

Sri Lanka ya aplicó un gran aumento durante la crisis de 2022, cuando el país declaró la bancarrota y se produjeron protestas en todo el territorio, situando ahora los precios en niveles cercanos a aquellos máximos históricos. Desde entonces, el país insular ha recibido un préstamo de 2. 900 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI) dentro de un programa de asistencia destinado a su recuperación económica.