La desconfianza también marca el enfoque del proyecto: mientras el 37% confía en que la ley está orientada principalmente a favorecer la creación de empleo para la población general, el 51% considera que el objetivo central es favorecer a las grandes empresas y a las personas de mayores ingresos. Desconfianza En cuanto al apoyo ciudadano a la ley, el 37% se declara a favor, el 39% aún no define su posición y el 24% la rechaza. Esta indecisión se suma al escepticismo sobre los beneficios reales de la reforma: el 55% manifiesta "poca o nada de confianza" en que el proyecto fortalecerá a las pequeñas y medianas empresas, frente al 46% que se muestra optimista, mientras que el 52% duda que la ley genere más puestos de trabajo, en contraste con el 39% que confía en este efecto.
El punto más crítico es la mejora en las remuneraciones, donde el 62% tiene "poca o nada de confianza" en que los sueldos aumentarán, frente a solo el 38% de opiniones favorables. El sondeo de Criteria incluyó 825 entrevistas a hombres y mujeres mayores de 18 años residentes en todo el país.