Una escena que mezcla fe, tradición y emoción se repitió en la Región de O’Higgins. Caravanas de cuasimodistas recorrieron caminos rurales y calles de Paredones y La Estrella para llevar la comunión a enfermos y adultos mayores, muchos de los cuales no pueden salir de sus casas. En cada parada, una imagen se repitió: puertas abiertas, familias reunidas y rostros visiblemente conmovidos.
Vestidos con los tradicionales colores blanco y amarillo, huasos, ciclistas y familias completas acompañaron el paso del Santísimo Sacramento, transformando la jornada en una verdadera fiesta de fe popular que sigue viva en el corazón del país. En Paredones, el recorrido comenzó desde la cancha La Población, desde donde partió una extensa caravana que avanzó entre aplausos, cantos y muestras de respeto. La presencia de las religiosas de la Fraternidad Camino y del sacerdote Manuel Lizana marcó una jornada cargada de simbolismo y cercanía.
Pero no fue el único punto. En La Estrella, la parroquia San Nicolás de Tolentino replicó la tradición con igual intensidad. Desde el templo, los cuasimodistas iniciaron un recorrido que llevó consuelo y compañía a vecinos que esperaban este momento con emoción contenida.
Más allá del rito, Cuasimodo volvió a mostrar su esencia: una Iglesia que sale al encuentro, que llega hasta donde otros no pueden, y que convierte cada visita en un gesto de esperanza. Porque en estos recorridos no solo se entrega la comunión. También se comparte algo igual de valioso: compañía, fe y la certeza de que nadie está solo.