Cuba no quiere la guerra con EEUU y está plenamente comprometida con una postura defensiva y no agresiva, declaró el presidente cubano Miguel Díaz-Canel. «Lo repito: esto no es lo que queremos. No queremos la guerra.

No queremos un ataque», dijo Díaz-Canel en una entrevista con la cadena NBC. Insistió en que la postura de Cuba es «totalmente defensiva y no agresiva» y subrayó que el diálogo y los acuerdos con el gobierno estadounidense «son posibles, pero son difíciles». En medio de la grave escasez de combustible, Díaz-Canel afirmó que Cuba está abierta a hacer negocios con empresas estadounidenses y a la inversión extranjera «en exploración y perforación petrolera».

Según el presidente, esto representará una oportunidad para empresarios y empresas estadounidenses que deseen participar en el sector energético cubano. El pasado 29 de enero, el presidente de EEUU, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para imponer aranceles a las importaciones de países que suministren petróleo a Cuba. Las acciones de Washington han causado una escasez grave de combustible en Cuba, que afecta la generación eléctrica y sectores vitales de la economía, el transporte, la producción de alimentos, la salud y la educación, entre otros.

Díaz-Canel denunció el «bloqueo energético» de Washington, y consideró «condenable que una potencia, con la dimensión que tiene EEUU como potencia, asuma una política tan agresiva y tan criminal hacia una pequeña nación».