“Realmente ella le daba justamente esa fragilidad y esa fuerza, ese dolor y esa potencia, atravesar también desde estar en un estado muy tranquilo a un espacio más complejo también para la mujer de esa época, una mujer que trabaja. Había que lograr esa figura sin caer en un cliché, mostrar una mamá pero una mujer también. Y realmente fue bien impresionante el trabajo y el encuentro que tuvimos”.
También hay actores locales, como Nicolás Contreras, que es de Copiapó. “Es un personaje que tenía que tener ciertos atributos, es pescador, y entonces necesitábamos un actor que fuera versátil, que pudiera hacer todo eso, pero que además, ojalá entendiera el norte, sintiera el norte”, recuerda. “Cuando le conté el proyecto, el Nico me dijo, ‘yo tengo que estar en ese proyecto, o sea, yo tengo que estar en esa película, necesito estar en esa película’, y aprendió a manejar un bote.
Yo no quería que fuera solamente gente de Santiago, sino que lograr armar este mundo con personas que son de allá, o que viven allá, entre Caldera, Copiapó, Bahía Inglesa, y lograr que todo esto se vaya nutriendo. Fue un desafío que estaba desde la primera minuto, entonces conseguirlo, lograrlo, y luego trabajar con un actor que es de allá, fue soñado. Incluso el Nico hizo una canción para la película, que es la canción de los créditos”.
Otro desafío fue hacer una película de época, tomando en cuenta que han transcurrido casi cuatro décadas desde el retorno de la democracia, que es cuando se sitúa el filme. “Estudié mucho, investigué mucho este guión, lo trabajé un montón, y me asesoré también con historiadoras e historiadores, y por supuesto que, por ejemplo, en términos musicales, me asesoré con personas que son especialistas en temas musicales. Eso fue un tema súper importante, indagar bien la época, todo el material de archivo, todo el material sonoro, está exactamente sacado en el periodo de las noticias exactas que pasaron en esa época, y no un año antes ni un año después”, destaca.
“Hay un tema bien acucioso, que quizás no es tan visible, pero que sí es importante para también confirmar un periodo de tiempo dentro de una ficción. Esto es una ficción, no es un documental, pero es una ficción que está enclavada en una época y que busca conectar con un periodo de tiempo y que ayuda también, creo yo, a dialogar con una época, con el hoy, ¿no? Una época que está un poco olvidada, creo yo, está bien lejana, en general, y me parecía interesante que las jóvenes de hoy pudiesen también conectar desde otra manera, emocionalmente, con un periodo de tiempo que era complejo, era difícil, había que entrar con cuidado”.
Finalmente, la cinta ha tenido un recorrido internacional, ¿cómo ha sido la recepción? “Estoy muy sorprendida y agradecida de todo lo que ha pasado. Conecta muchísimo con la audiencia joven.
La audiencia joven, por un lado, me dicen que conecta mucho con la historia de Celeste, el argumento en sí, que les emociona un montón, se sienten identificadas en la manera, los vínculos, que como hay un viaje profundo emocional del personaje, pero también me preguntan mucho si en Chile saben lo que pasó en esa época”, responde. Otro atractivo ha sido el escenario. “Me han comentado mucho por los lugares, por ejemplo, como, ¿dónde queda eso?
Como que les ha sorprendido mucho entender que el desierto sí llega al mar en Chile, y que hay una zona que es el desierto costero”, concluye.