Más allá de las polémicas surgidas en el último tiempo, respecto de la velocidad de la reconstrucción, son las personas las que sufren cada vez que se enfrentan a un sistema frontal, como el del fin de semana pasado. Por eso, las soluciones deben llegar pronto, para evitar que las personas afectadas sigan en una constante revictimización relacionada con su vulnerabilidad frente a las inclemencias del tiempo. No sólo se trata de caída de agua, sino que también de otras consecuencias negativas asociadas al invierno, como las enfermedades respiratorias.
Deber haber sentido de urgencia.