Daniil Medvedev estalló en el Masters 1000 de Montecarlo. Este miércoles el tenista ruso se enfrentó al italiano Matteo Berrettini por la segunda ronda de la competencia y su desempeño en la cancha se vio reflejado con un doble 6-0 en contra en solo 49 minutos. Medvedev, quien llegaba a este torneo parecía comenzar de buena manera en el partido.
De hecho, en el primer juego del set inicial consiguió registrar dos puntos de quiebre a su favor que posteriormente Berrettini logró salvar pese a las dificultades. Aquello acabó transformándose en lo mejor del partido para el ruso, pues a partir de ese momento se desató una crisis en su juego. El italiano, pronto comenzó a marcar las diferencias, obteniendo los quiebres en el segundo, cuarto y sexto game que le permitieron llevarse la primera manga por 6-0.
Y en el arranque del segundo parcial, llegó el golpe definitivo para Medvedev. Tras perder su saque en el segundo juego, el ruso evidenció su malestar de mala manera, lanzando en primera instancia la raqueta contra uno de los costados de la cancha. Luego, la recogió, pero para seguir golpeando una y otra vez la raqueta contra el suelo hasta destrozarla.
El público presente en el estadio, lejos de manifestarse en contra de la acción, pareció celebrar cada uno de los cinco golpes del implemento contra la arcilla hasta que el tenista la depositó en un tacho para basura. Ya cuando se retomó la acción, el panorama siguió igual y el italiano acabó llevándose el segundo set también por 6-0. Ahora, Berrettini tendrá que buscar el paso a los cuartos de final contra el brasileño Joao Fonseca (40°), quien superó por 7-5, 4-6 y 6-3 al francés Arthur Rinderknech (27°).
Tras el duelo, Matteo Berrettini comentó que “creo que fue una de las mejores actuaciones de mi vida. Creo que fallé solo tres tiros en todo el partido y no es fácil contra un jugador tan complicado como Daniil. Creo que el plan de juego fue perfecto y mis armas funcionaron”, apuntó tras la victoria.
“Me enfrenté a dos puntos de quiebre en el primer juego y después sentí que estaba jugando mejor que él. No esperaba ganar por cero, cero así. Pero mantuve la concentración porque sé que uno o dos quiebres a veces no son suficientes, así que seguí presionando”, continuó.
“Llevo jugando mucho tiempo, así que sentí que era muy importante mantener mi servicio al comienzo del segundo set. Se trata de ganar unos pocos puntos al principio, y luego, cuando consigues dos quiebres, te relajas más y la pelota sale disparada de tu raqueta”, añadió.