El Parque Pedro de Valdivia de La Serena, que en el pasado fue un sitio eriazo y polvoriento, es hoy uno de los principales pulmones verdes de la ciudad. En sus inicios, el lugar funcionaba como punto de encuentro deportivo, gracias a sus canchas de fútbol, las primeras instalaciones del sector. Con el paso del tiempo, el recinto incorporó nuevos espacios, como el emblemático Espejo de Agua, convirtiéndose en un lugar de recreación familiar.

Actualmente, el parque se extiende entre las calles Brasil y Cirujano Videla, y entre Pedro Pablo Muñoz y la ruta 5 Norte. Se trata de uno de los pocos parques del país —e incluso el único— que cuenta con un zoológico gratuito. Sin embargo, hace más de seis décadas, en el lugar sólo había una vega, algunos arbustos y una cancha donde se disputaban encuentros entre equipos de Coquimbo y La Serena.

El parque fue concebido en el marco del Plan Serena, impulsado a inicios de los años 50 por el Presidente Gabriel González Videla, iniciativa que promovió la creación de áreas verdes y espacios públicos. El proyecto fue desarrollado por un equipo liderado por el arquitecto Guillermo Ulriksen y el paisajista Óscar Prager.