Sin embargo, hay otro debate que corre en paralelo, que tiene que ver con los entornos de los niños y jóvenes violentos; las causas de aquello y cómo el Estado debe abordar estas materias de manera que se desarrolle un trabajo integral. El pasado viernes, el Dr. Otto Dörr, psiquiatra y académico, compartió una columna en El Mercurio titulada "Reflexiones en torno a la violencia juvenil", donde plantea una mirada crítica en esta materia, apuntando a la pérdida de la autoridad del profesor como una de las razones del fenómeno.
También destaca como factor determinante la "destrucción del matrimonio tradicional". Sobre este punto, Dörr vincula directamente las altas tasas de criminalidad con la estructura familiar, citando estadísticas que relacionan el alto porcentaje de nacimientos fuera del matrimonio en Chile (74%) con los índices de robos y violencia, comparándolo con el caso de Japón (2% de nacimientos fuera del matrimonio y bajos índices de criminalidad). "Nacidos fuera del matrimonio y criminalidad" "Esto es la culminación de un lento proceso de degradación de la vida escolar, que se iniciara con los movimientos estudiantiles de 2011, continuara con el llamado 'estallido social' de 2019 y se hiciera un hábito en los años siguientes, en forma de paros, tomas, destrucción de establecimientos y agresión a profesores", sostiene el psiquiatra en su columna.
Agrega que "a lo largo de estos quince años los jóvenes alcanzaron marcas difíciles de superar, como quemar iglesias, apedrear antiguos vitrales, arrastrar por las calles imágenes de Cristo, etcétera. Vale decir, ellos profanaron lugares sagrados, desconociendo esa distinción fundamental entre el espacio sagrado y el profano, que se inicia con la aparición del homo sapiens en la tierra". En esa línea, Dörr, se plantea la pregunta: ¿qué factores pueden haber concurrido para llegar a la situación que estamos viviendo?
"Pienso en varios, pero por razones de espacio mencionaré solo uno: la destrucción del matrimonio tradicional. Se me podría reprochar que ella es producto de una mera 'beatería católica', pero hay algunos hechos que me dan la razón: tenemos una de las tasas de natalidad más bajas del mundo y, por otra parte, hay una misteriosa correlación entre nacidos fuera del matrimonio y criminalidad". "Así, Chile tiene la segunda tasa más alta del mundo de nacidos en esa condición, 74%, y a su vez, la más alta en robos con violencia: 2.
000 por 100. 000 habitantes al año, mientras Japón tiene la más baja de nacidos fuera del matrimonio, solo 2%, y la más baja en robos con violencia, 4 por 100. 000 habitantes al año, vale decir, 500 veces menos.
Algo similar, aunque no tan extremo, ocurre con la tasa de homicidios. ¿Tiene importancia la institución matrimonial para preservar la paz social? Dejo planteada la pregunta, porque no suelo tener certezas", cerró.
Salas: "La violencia social es un fenómeno multicausal" El sábado, la columna tuvo réplica por parte de Sofía Salas, docente e investigadora en bioética de la U. del Desarrollo, quien refuta la correlación de Dörr respecto a nacidos fuera del matrimonio y criminalidad. Salas parte señalando que Dörr "vincula la proporción de nacimientos fuera del matrimonio con mayores niveles de violencia o criminalidad, inferencia que no se sigue de los datos presentados.
La mera coexistencia de dos fenómenos no autoriza a concluir que uno cause al otro, menos aun cuando se comparan países —como Chile y Japón— con historias, instituciones, desigualdades, sistemas de protección social y culturas jurídicas y sociales profundamente distintas". Agrega que "el problema no es debatir la relevancia social del matrimonio, cuestión legítima en el plano valórico, sino presentar como evidencia causal lo que, a lo sumo, podría constituir una correlación ecológica". "La violencia social es un fenómeno multicausal, por lo que reducirla a la estructura matrimonial de los hogares simplifica en exceso la realidad y corre el riesgo de sustituir el análisis riguroso por asociaciones sugerentes, pero insuficientemente fundadas.
Más aún, identificar el nacimiento fuera del matrimonio con la ausencia de vida familiar constituye una segunda imprecisión: muchas familias no matrimoniales son estables, mientras que el matrimonio no garantiza por sí mismo cohesión, ausencia de violencia ni continuidad", sostiene la académica. Adicionalmente, tal razonamiento arriesga estigmatizar injustamente a niños, madres y familias, cuya única "falla" sería no ajustarse a una determinada forma jurídica de filiación. La deliberación pública se fortalece cuando distingue con claridad entre evidencia y conjetura, especialmente en materias que involucran a niños y familias.
Dörr: "Menos conductas antisociales" El domingo, Dörr respondió en una carta a El Merucrio, donde plantea que "celebro la pasión con que la Dra. Salas defiende sus puntos de vista, pero me voy a permitir hacerle algunas aclaraciones". "Mi columna estaba orientada en lo fundamental a destacar la gravedad de los actos de violencia de los jóvenes y el hecho de que hayan ido aumentando en intensidad y frecuencia durante los últimos cinco años.
Los datos están tomados del Boletín Estadístico de la Fiscalía Nacional, 2025", parte señalando. Agrega sobre lo anterior que "solo en el último párrafo hago referencia a esta curiosa coincidencia entre criminalidad e hijos nacidos fuera del matrimonio, la que se repite en la misma forma que con Japón, en el caso de Corea del Sur, Turquía e Israel, países que también tienen las tasas más bajas de niños nacidos en esa condición y, a su vez, bajísimas tasas de robos y crímenes. Y todas son culturas muy diferentes entre sí".
En un segundo punto subraya que "en ningún momento he pretendido establecer una relación causal. Yo hablé solo de 'correlación', tipo de observación que suele ser el punto de partida para investigaciones rigurosas que pueden llegar o no a poner en evidencia relaciones causales. Un notable ejemplo de cómo la observación de una mera coincidencia y su posterior investigación resultó exitosa fue el descubrimiento del efecto curativo del litio en la enfermedad maníaco-depresiva, algo que en cierto modo cambió el destino de la psiquiatría".
Como tercer elemento, el psiquiatra destaca que "por supuesto que el fenómeno de la violencia juvenil es multifactorial y se necesitarían muchas páginas para abordarlo en profundidad. Pero hay un factor que subyace a todos los demás y es el hecho de que en la evolución los humanos perdemos los mecanismos de control automático de la agresividad intraespecie (K. Lorenz 1963) (¿el precio de la libertad?
), razón por la cual las normas tienen que venir de afuera (códigos de ética, leyes, etcétera). Y la primera institución transmisora de esas normas es la familia y la segunda, la escuela". "No sería raro, entonces, que los países con familias más sólidas y una educación más disciplinada, independiente de que sean religiosos o no, muestren menos conductas antisociales", cerró.
Peña defiende "jerarquía de causas" El lunes, el doctor en Filosofía, Jorge Peña Vial, publicó una columna en El Mercurio donde entra al debate por la "correlación" que hace Dörr y respaldar esa postura. "Sofía Salas ha criticado recientemente una columna del psiquiatra Otto Dörr por asociar 'la proporción de nacimientos fuera del matrimonio con mayores niveles de violencia'. Para ella, 'la violencia social es un fenómeno multicausal, por lo que reducirla a la estructura matrimonial de los hogares simplifica en exceso la realidad y corre el riesgo de sustituir el análisis riguroso por asociaciones sugerentes, pero insuficientemente fundadas", parte delimitando Peña.
Sobre aquello subraya que "no creo que sean meras asociaciones no fundadas o meras conjeturas, sino evidencias procedentes de un verdadero conocimiento de la realidad, basado en la experiencia, y que no requiere de estadísticas, presuntamente científicas, sino de un elemental ejercicio de comprensión. Sí, es un fenómeno multicausal, pero hay jerarquía en las causas, y las apuntadas por Dörr son las principales. Ha tenido la valentía de apuntar a causas que son evidentes, pero sobre las cuales hay toda una conjura del silencio".
"Todavía recuerdo las frecuentes columnas de Gonzalo Vial, que sí estaba en contacto con la pobreza, instando tanto a sacerdotes como a las autoridades para que oficiaran matrimonios para que regularizaran la caótica situación en las poblaciones", apunta. Agrega en ese sentido que "la erosión progresiva de la familia, fundado en el matrimonio, ha dejado tras de sí un gran vacío que la asistencia pública nunca podrá llenar. La anomia de la familia, es decir, su desregulación con las leyes del divorcio, y aún más con el reconocimiento de las 'familias de hecho' —incluso entre homosexuales— está en el origen de buena parte de los casos de marginación y 'nueva pobreza'".
"Los miembros más débiles —minusválidos, ancianos, depresivos, inadaptados— quedan abandonados a la intemperie pública, multiplicándose así las conductas erráticas y las situaciones límite: delincuencia juvenil, prostitución temprana, fracaso escolar, drogadicción, violencia. Como fuerza opuesta a este deterioro ético y cívico, la familia es la forma radical de solidaridad y de este suplemento de sentido que la sociedad necesita", reflexiona. "La experiencia que tenemos en la actualidad nos dice que, en una cultura en la que se difunde el recurso a la anticoncepción y a las relaciones prematrimoniales, los fracasos de las parejas son cada vez más numerosos, así como también son más numerosos los fenómenos de la violencia y de la infidelidad.
El Nº 47 de Gaudium et Spes ya lo había advertido: 'El bienestar de la persona y la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligado a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar. Sin embargo, la dignidad de esta institución no brilla en todas partes con el mismo esplendor, puesto que está obscurecido por la poligamia, la epidemia del divorcio, el llamado amor libre y otras deformaciones; es más, el amor matrimonial queda frecuentemente profanado por el egoísmo, el hedonismo y los usos ilícitos contra la generación'", destaca. "No son meras cuestiones valóricas, sino una ecología moral de repercusiones públicas.
De todo esto no se habla y se practica un pudoroso silencio que un psiquiatra ha tenido valentía de denunciar", enfatiza. Rivas y la crítica al "puritanismo" El lunes ingresó al debate el decano de la Facultad de Artes Liberales UAI, Niels Rivas, quien plantea, a raíz de los argumentos de Peña, que "hay muchas formas de retroceder a la edad de piedra". "La carta de Jorge Peña publicada ayer nos da un buen ejemplo de ello, al enarbolar las banderas de un mundo en que las personas no podrían elegir divorciarse ni recurrir a métodos anticonceptivos, donde alguien que no está casado no debería tener relaciones sexuales (so pena de incurrir en la profanación del amor matrimonial, ¿el más elevado?
) y donde impera una visión monolítica de lo que significa construir una familia", plantea. El decano agrega que "si lo que se quiere abordar es el grave problema de la violencia social, semejante puritanismo no es —nunca ha sido— la estrategia más adecuada para lograrlo". Chomali defiende relevancia de la familiaEste martes entró al debate el cardenal Fernando Chomali, quien en su cuenta de X expresó su respaldo a la necesidad de mirar lo que ocurre en las familias para comprender lo que está pasando en los establecimientos educativos.
"Para comprender el fenómeno de la violencia en los colegios hay que mirar lo que pasa en la familia. ¡Décadas desvalorizando el matrimonio y la familia! ; ¡décadas pauperizando la autoridad de los padres y los profesores!
; ¡décadas promoviendo los bienes materiales en desmedro de los espirituales! ", sostuvo. Agregó: "nunca olvidar que "la infancia es la residencia donde uno habita toda la vida".