Unidas por el compromiso con la justicia, la soberanía nacional y los derechos humanos, las personas y organizaciones de la sociedad civil que suscribimos esta declaración expresamos nuestra profunda preocupación y condena ante la conducta del embajador de Israel en Chile, Peleg Lewi. Desde su llegada al cargo en agosto de 2025, el señor Lewi ha convertido su investidura diplomática en una plataforma de injerencia y propaganda política sionista. A través de sus redes sociales y en diversos medios digitales, ha interpelado, cuestionado y presionado sistemáticamente a autoridades y organismos autónomos del Estado chileno, con el evidente propósito de condicionar decisiones soberanas de la política nacional y exterior de nuestro país.

Del mismo modo, ha hostigado y señalado a académicos, académicas y defensores de derechos humanos por sus fundadas denuncias sobre las graves violaciones del Estado de Israel, actuando como si poseyera facultades de censura o intimidación sobre personas en Chile. En ello, el embajador Lewi ha normalizado de manera permanente el genocidio que su Estado perpetra contra el pueblo palestino, actuando como apologista de una barbarie que contraviene los principios de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio (1948) y la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas (1961), e ignorando, deliberadamente, la larga historia de ocupación colonial, limpieza étnica y apartheid que marca la tragedia palestina desde mediados del siglo XX. A mayo de 2026, la ofensiva israelí en Gaza ha causado más de 75.

000 muertes; cifra que, según estudios independientes como el de la revista The Lancet subestima al menos en dos o tres veces el número real de víctimas directas e indirectas. Nos horroriza e indigna, además, que la inmensa mayoría de dichas víctimas sean niños, niñas y mujeres, asesinados por una máquina de destrucción que ha arrasado viviendas, hospitales, escuelas, campos de refugiados e infraestructura esencial de agua, energía y alimentación, desmantelando el tejido social y las condiciones mínimas para la sobrevivencia de todo un pueblo. La normalización y glorificación de estos hechos por parte de una autoridad diplomática como el señor Lewi no solo agravia la dignidad y memoria de las víctimas y sus familias, sino que contribuye activamente a la impunidad israelí y a la erosión del derecho internacional humanitario.

Ante ello, resulta especialmente grave la actitud pasiva del Gobierno y de la Cancillería chilena, que hasta ahora no han emitido pronunciamiento alguno ni adoptado medidas concretas frente a estas reiteradas injerencias. Lejos de revisar el estatus diplomático del embajador o exigirle el cese inmediato de conductas incompatibles con su función, el canciller chileno Francisco Pérez se ha reunido en al menos dos ocasiones con el señor Lewi, sin que exista hasta ahora una sola declaración pública que rechace las claras vulneraciones a los límites de la diplomacia por parte del embajador israelí. En este sentido, es importante señalar que nuestro rechazo a la conducta del señor Lewi no guarda relación alguna con sus creencias ni con su herencia cultural.

Entre los firmantes de esta declaración existen personas que, como él, comparten la tradición judía, recordándonos que el sionismo es una ideología política y no una condición intrínseca de dicha tradición e identidad. Por ello, denunciamos como una falsedad deliberada cualquier intento del embajador de calificar nuestro rechazo a su comportamiento personal como «antisemita». Insistir en esa infame etiqueta como escudo ante la crítica por las atrocidades de un Estado colonial, racista y supremacista -o para resguardar la conducta propagandística de sus agentes- es un recurso agotado e inaceptable.

Chile no puede convertirse en un espacio propicio para la propaganda de quienes perpetran la eliminación sistemática de un pueblo. Nuestra soberanía y nuestra conciencia ética demandan una respuesta firme, coherente y proporcional tanto del Estado como de la sociedad civil. Frente a la barbarie y la impunidad, la neutralidad no es una opción ni ética ni jurídicamente aceptable.

Ante los crímenes del Estado de Israel contra el pueblo palestino, corresponde hablar con verdad, actuar con dignidad y defender sin ambigüedades la vida, la justicia, los derechos humanos universales, el derecho internacional humanitario y la soberanía nacional. Santiago de Chile, 18 de mayo de 2026. Faride Zerán, académica Universidad de Chile, Premio Nacional de Periodismo 2007 Diamela Eltit González, escritora, Premio Nacional de Literatura 2018 Jorge Arrate Mac Niven, abogado y economista, Frente Amplio Ana María Gazmuri Vieira, diputada distrito 12 Andrés Giordano, diputado distrito 9 Jaime Bassa, diputado distrito 7 Fares Jadue Leiva, alcalde de Recoleta Sergio Grez Toso, historiador, profesor titular Universidad de Chile Rodrigo Karmy, filósofo, Universidad de Chile María Eugenia Góngora, profesora, Universidad de Chile Ricardo Marzuca, académico Universidad de Chile Soledad Chávez Fajardo, profesora Universidad de Chile Mauricio Amar, Centro de Estudios Árabes Eugenio Chahuán, Universidad de Chile Daniel Jadue Jadue, arquitecto, sociólogo; Comisión Política Partido Comunista Alejandra Valle, periodista y concejala por Ñuñoa Camilo Parada Ortiz, trabajador de la cultura, Movimiento Anticapitalista Michelle Guillou, consultora internacional, Organización Panamericana de la Salud Christine Kachadourian, presidenta Agrupación de DD.

HH. y Sitios de Macul Joseffe Cáceres, Consejera Universitaria UMCE Hernán Palma, médico salud mental Fundación Anastasis Luis Mariano Rendón, abogado Claudia Mix, ex diputada distrito 8, Frente Amplio Ariadna Biotti Silva, historiadora, Universidad de Chile Germán Manríquez, doctor en Ciencias Biomédicas, profesor asociado Universidad de Chile Riet Delsing, antropóloga PhD, Investigadora independiente Mónica Galanti, médico pediatra, Hospital Roberto del Río y Universidad de Chile Valentina Fajreldin Chuaqui, académica Universidad de Chile Tania Melnick, comunicadora social Marcelo Urra, psicólogo, Escuela de Árabe Mahmoud Darwish Mauricio Fuentes Alburquenque, académico Universidad de Chile Paulo Slachevsky, editor Paulina Acevedo Menanteau, docente Disha Duarte, músico Mireya García, asistente social, Comisión Ética Contra la Tortura Hugo Farías Moya, vocero colectivo Profesionales por el Socialismo Carlota Espina, presidenta del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren (CEILER) Javiera Zúñiga, terapeuta ocupacional, coordinadora política Movimiento Solidaridad José Reyes, Colegio de Profesores de Chile Pablo Abufom, docente Universidad Andrés Bello Juana Aguilera Jaramillo, presidenta Comisión Ética Contra la Tortura Cecilia Ceruti, periodista Roser Navarro, abogada. Marianela Villanueva, antropóloga, ONG Mil Mesetas Marcela García, enfermera, Taller Tatreez Sumud Enrique Hasbún Román, escritor y cineasta Claudio Farah Meza, médico, especialista en Salud Pública Esperanza Marzouka, médico hematólogo Eduardo Asfura, profesor Facultad de Humanidades USACH Paula Jaramillo Solís, máster en Biblioteca Escolar y Promoción de la Lectura, Liceo Lenka Franulic Andrés Figueroa Cornejo, periodista Luciana Cadahia Loreto Lacroix, periodista, profesora de inglés Claudia Eltit, traductora Jeannette Danty Lareaín, agrónoma y Magíster en Gerencia de Políticas Públicas Gabriel Joo, bioquímico Aldo Bombardiere Castro, Magíster en filosofía Nadia López, taller de Tatreez Sumud José Kaffman Pamela Hormazábal Chaud, profesora.