Este miércoles, la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó y despachó el Plan de Reconstrucción al Senado, donde deberá iniciar su segundo trámite constitucional. En ese escenario, se anticipa que la discusión será más extensa que en la Cámara Baja. De hecho, el próximo martes 2 de junio la Mesa del Senado debería dar cuenta del proyecto, instancia en la que se definirá a qué comisiones será derivada la iniciativa, además de la de Hacienda.

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Cabe recordar que, durante su paso por la Cámara, el proyecto fue analizado por las comisiones de Hacienda, Medio Ambiente y Trabajo. Este punto marcará el primer nudo de la tramitación, ya que la cantidad de comisiones que revisen el texto incidirá directamente en los plazos que tomará su discusión en la Cámara Alta. En ese contexto, el senador Pedro Araya (PPD) advirtió este viernes, en entrevista con Radio 13C, que "es un proyecto que como abarca distintas materias, es poco prudente que solo sea realizado por la comisión de Hacienda.

O sea, yo en lo personal presido la comisión de Constitución y voy a pedir que una parte de este proyecto sea revisado íntegramente por la comisión, todo lo que dice en relación con las modificaciones a tribunales ambientales, permisos administrativos, que es una materia propia de la comisión". En esa línea, explicó que buscarán dividir la iniciativa para que sus distintos contenidos sean analizados por las comisiones especializadas del Senado. "Entonces, vamos a pedir que el proyecto se pueda dividir y puedan ir temas específicos a comisiones del Senado que tienen la expertise en la materia.

Entonces, esa va a ser la primera gran discusión", sostuvo. Una vez resuelto ese punto, el Senado deberá iniciar el debate en comisiones, seguido de la votación en general. Posteriormente, el proyecto volverá a ser revisado en particular, etapa en la que se abrirá un periodo para la presentación de indicaciones.

Al respecto, la senadora y presidenta de la testera, Paulina Núñez (RN), aseguró que "el Senado va a actuar con sentido de urgencia, pero también con responsabilidad institucional. Una reforma de esta magnitud exige una tramitación seria, ordenada y técnicamente sólida, escuchando, por supuesto, a todos los actores involucrados. La ciudadanía espera soluciones concretas, bien hechas y que le hagan bien a Chile; no improvisaciones.

Estoy convencida de que este proyecto permitirá reactivar la economía y que sus efectos se verán reflejados en el bolsillo de cada chileno y chilena". "Pero también es importante señalar, al menos desde mi rol como presidenta del Senado, que mi aspiración no es que una iniciativa de esta envergadura se apruebe apenas por uno o dos votos, con lo mínimo indispensable, sino que cuente con una mayoría amplia y transversal, que refleje que en el Senado aún existe capacidad de diálogo y de acuerdo", cerró. Indicación del Ejecutivo por invariabilidad Otro foco clave de las negociaciones será la invariabilidad tributaria contenida en el artículo 33 del proyecto.

La norma establece, en su diseño actual, un plazo de 25 años de estabilidad impositiva para determinadas inversiones, lo que ha generado críticas en la oposición, donde algunos sectores la han calificado como un "cheque en blanco" para las empresas. En ese contexto, el Ejecutivo ha abierto la puerta a introducir modificaciones durante el trámite en el Senado. La alternativa que se ha barajado en las conversaciones políticas es reducir dicho plazo desde 25 a 20 años.

El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, abordó esta posibilidad, señalando que "lo importante es dar la certeza tributaria, la certeza de que las rebajas tributarias que hoy se hagan respecto de las inversiones en estos años, no las futuras, tengan la seguridad de que es un impuesto que va a ser válido por los años que siguen, bajo la forma de un contrato ley". Conversaciones con el Socialismo Democrático Otro de los desafíos que enfrentará el Ejecutivo en materias de tiempo será encauzar las conversaciones con el Socialismo Democrático en el Senado antes de la votación -sobre todo- en particular. A diferencia de lo ocurrido en la Cámara, donde el Gobierno logró avanzar con apoyos puntuales -principalmente del Partido de la Gente-, en el Senado deberá construir mayorías más estables a nivel de bancadas, considerando que dicha colectividad no tiene representación en la Cámara Alta.

En este contexto, generaron controversia las declaraciones del ministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado, quien llamó al Socialismo Democrático a "tomar sus propias decisiones" respecto del proyecto, sin la “tutela” del Frente Amplio y el Partido Comunista. "Como he visto disposición y voluntad en otros sectores opositores del Parlamento, creo que se acerca el momento para que parlamentarios que representan al Socialismo Democrático, que provienen de la Concertación, que tienen una cultura y disposición al diálogo, puedan tomar sus propias decisiones al margen de la tutela del Frente Amplio y del Partido Comunista", afirmó. Pese a ello, tanto en La Moneda como entre senadores del oficialismo reconocen que ya han existido conversaciones con figuras de la centroizquierda para anticipar el debate en el Senado.

En ese grupo mencionan al senador Pedro Araya (PPD), al democratacristiano Iván Flores, y a los socialistas Fidel Espinoza, Juan Luis Castro y Paulina Vodanovic. Con esta última, de hecho, el Ejecutivo ha sostenido contactos más fluidos. Incluso, durante la tramitación en la Cámara, se le vio dialogando con el ministro Quiroz, considerando que la parlamentaria forma parte de la comisión de Hacienda del Senado.

En esa misma línea, el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Alessandri (UDI), destacó esa apertura, afirmando que "veo a una Paulina Vodanovic abierta a conversar con el ministro Quiroz. Las mayorías se van construyendo de a poco". Sin embargo, desde la oposición -incluyendo algunos de los nombres mencionados- han advertido que rechazarán la idea de legislar si el proyecto no incorpora cambios sustantivos.

La senadora Paulina Vodanovic (PS) fue enfática al respecto, sosteniendo en Desde la Redacción que "no vamos a caer en provocaciones, si el gobierno busca quebrarnos como oposición, no lo va a conseguir", agregando que los senadores socialistas votarán en contra si la iniciativa se mantiene sin modificaciones. En la misma línea, el senador Juan Luis Castro señaló en Radio Infinita que la estrategia del Ejecutivo responde a la falta de apoyos en el Senado, indicando que "la propuesta que hace el ministro del Interior tiene que ver con que ellos en el Senado no tienen al PDG. Como no lo tienen, miran al Socialismo Democrático (…) no tenemos dudas de que la idea de legislar la vamos a votar en contra", aunque dejó abierta la puerta al diálogo.

Otros senadores, como Fidel Espinoza, han sido considerados históricamente más dialogantes por el oficialismo, al igual que Iván Flores, aunque este último tampoco ha manifestado hasta ahora una disposición clara a respaldar el proyecto. En contraste, figuras como Francisco Huenchumilla y Yasna Provoste han sido más categóricas en su rechazo, advirtiendo que no aprobarán la iniciativa sin modificaciones profundas. Con todo, en el Congreso coinciden en que será en el Senado donde el proyecto experimentará los mayores cambios, abriendo la posibilidad de que la reforma que finalmente se despache sea sustancialmente distinta a la aprobada en la Cámara de Diputadas y Diputados.

Senador Kusanovic anunció voto en contra Estas negociaciones con el Socialismo Democrático serán clave para el Ejecutivo, sobre todo considerando que este viernes el senador Alejandro Kusanovic (IND) anunció que votará en contra del Plan de Reconstrucción. Cabe destacar que en febrero, el parlamentario y ex RN anunció que no formaría parte del Gobierno y que se sentía "decepcionado", esto debido a la forma en que se definieron los nombramientos de autoridades regionales. Ahora, en conversación con Emol el senador manifestó que "todo indica que en el proyecto de reconstrucción nacional nos enfrentamos a una discusión extensa y a una votación de pronóstico muy ajustado.

Por otra parte es indignante que, hasta la fecha, ningún representante del Gobierno se haya acercado a dialogar conmigo. El Ejecutivo ha preferido negociar con sectores de izquierda debido Región a espaldas del diputado Riquelme y mías". "El futuro de nuestra nación no se construye excluyendo ni actuando con deslealtad, y no voy a tolerar esa forma de hacer política.

En consecuencia, si no median disculpas, explicaciones transparentes y compensaciones reales para la Región de Magallanes, el Gobierno no contará con mi voto", cerró.