A su juicio, el canal de transmisión ya no se limita al petróleo, sino que se extiende a semiconductores, tierras raras y cadenas logísticas críticas. “Dicho esto, la historia muestra que la mayoría de los shocks geopolíticos no dejan huella permanente en los mercados”, precisó el ejecutivo de BlackRock. En paralelo, el ciclo de la IA emerge como un tercer motor estructural para la construcción de portafolios.

Según Santos, dejó de ser una narrativa acotada exclusivamente al sector tecnológico para expandirse hacia industrias como banca, salud y logística, generando crecimiento efectivo de utilidades que respalda las valorizaciones. Diversificar fuera de EEUU Bajo este escenario, marcado por los tres factores anteriores, ciertos mercados comienzan a concentrar el interés de los inversionistas. Wall Street se mantiene como el principal referente.

Desde UBS proyectan que el S&P 500 cierre 2026 en 7. 500 puntos, lo que implica un alza superior al 5% respecto de los 7. 104 puntos en que se ubica actualmente.

“Con crecimiento de utilidades un poco superior al 10% para el año”. “EEUU sigue siendo nuestra principal sobreponderación en acciones, anclado en el tema IA y con valuaciones del sector tecnológico ya en línea con el mercado amplio en términos agregados”, complementó Christensen. Sin embargo, los analistas advierten sobre la necesidad de diversificar.

“Creer que la receta ganadora de 2015 al 2024 de invertir únicamente en acciones tecnológicas de EEUU va a continuar siendo la única receta ganadora es un error. Hay que ampliar el panorama en términos geográficos y sectoriales”, planteó Czerwonko de UBS. En esa línea, destacó que “Europa ofrece oportunidades en sectores como el industrial y de defensa, Japón se beneficia en sectores como el de la robótica, aeroespacial y la cadena de valor de los semiconductores”.

Latinoamérica también gana protagonismo. Según Santos, se posiciona como la subregión “más favorecida para la rotación estructural de capital global”, impulsada por su distancia geopolítica del conflicto, abundancia de recursos naturales estratégicos y la reacción temprana de sus bancos centrales frente a episodios inflacionarios previos. “Brasil lidera el atractivo regional con alzas bursátiles que superan ampliamente a los índices de referencia globales, traccionado por flujos masivos hacia sectores de materias primas y servicios públicos”, sostuvo la analista de XTB.

En términos sectoriales, defensa y seguridad nacional emergen como nuevas apuestas en medio del contexto geopolítico. A ello se suman la IA, las energías renovables y las materias primas críticas, que concentran las principales recomendaciones. Impuesto a la ganancia de capital En este entorno global, el IPSA enfrenta una “posición técnica sólida, con el sector minero actuando como imán de flujos globales en busca de materias primas seguras”, según Santos.

Desde UBS proyectan un precio del cobre en US$ 15. 000 por tonelada métrica hacia finales del primer trimestre de 2027, impulsado por la electrificación y la transición energética, lo que beneficiaría directamente el desempeño del IPSA. Así también, en un escenario de inflación más persistente, el sector bancario local se posiciona como uno de los principales focos de interés para los inversionistas.

No obstante, los analistas coinciden en que el verdadero catalizador estructural para la bolsa chilena proviene de la agenda tributaria del gobierno. Santos sostuvo que la eliminación del impuesto del 10% a las ganancias de capital en transacciones bursátiles modificaría favorablemente la ecuación de valorización de la renta variable, “reduciendo la tasa de descuento exigida por los inversionistas y generando una expansión de los múltiplos que haría al mercado chileno más competitivo frente al Bovespa brasilero y al IPC mexicano”. En tanto, Czerwonko complementó que una reforma de este tipo comunica un “compromiso con el desarrollo del mercado de capitales local, lo que puede atraer flujos institucionales e incrementar la profundidad del mercado en el mediano plazo”.