En esa línea, detalló acciones como la optimización de compras, mejoras en sistemas tecnológicos y revisión del uso de recursos humanos “Estamos buscando nuestros espacios de ineficiencia para optimizar la gestión y proponer un presupuesto real acorde a las necesidades del hospital”, explicó. Pese a la crisis, las autoridades insistieron en que la atención no se detendrá “El hospital no se cierra y no deja de atender pacientes”, enfatizó Stegmaier, aunque reconoció una lentitud en la atención producto de las restricciones actuales. “LA ADMINISTRACIÓN NO HA ESTADO A LA ALTURA DE LO QUE SE REQUIERE” Desde la Comisión de Salud del CORE, la presidenta Rosa Zacconi valoró la transparencia del proceso, pero también fue crítica con la gestión histórica del establecimiento “Se hizo una auditoria profunda externa e interna del Hospital y con esos resultados se está trabajando en un plan de acción con tiempo e indicadores claros.

Eso nos genera una esperanza enorme porque además dicho establecimiento de salud tiene un tremendo equipo de trabajo, tiene profesionales excelentes, una mirada positiva, pero la administración no ha estado a la altura de lo que se requería. No es un tema de ahora, de hoy, es toda una trayectoria de años, de déficit en recursos”, destacó. La deuda de arrastre se construye principalmente por ausencia de código Fonasa para ciertas prestaciones.

Una brecha presupuestaria histórica. Gastos por honorarios médicos, flujo de caja por sobre pago. Dentro de los hallazgos internos, que arrojó la auditoria, se encuentra la falta de gobernanza en cargos estratégicos, compras urgentes sin presupuesto aprobado, bienes recibidos sin órdenes de compra, solo por nombrar algunos.

La consejera regional advirtió que los plazos son perentorios “el primer plazo de reporte es julio, donde tienen que cumplir ciertos indicadores. Si hay avances, existirán tres meses más. Lo bueno de todo esto, es que se está haciendo un trabajo serio, de cara a la comunidad, que genera grandes expectativas”, señaló.

A pesar del complejo escenario, las autoridades reiteraron que la atención de salud se mantendrá operativa. De este modo, el Hospital Regional de Rancagua enfrenta uno de los momentos más complejos, con un desafío doble: ordenar sus finanzas sin afectar la atención de miles de usuarios.