No se trata de un beneficio para las rentas más altas. Por el contrario, favorece de manera significativa a las Pymes que hoy operan bajo un sistema que desincentiva su crecimiento y limita su capacidad de reinversión. Persistir en el esquema actual implica aceptar un ciclo de menor inversión, menor crecimiento potencial y, en definitiva, una base tributaria más débil en el tiempo.
Reintegrar no es retroceder; es corregir el rumbo para volver a crecer.