La historia de esta festividad se remonta a antiguas civilizaciones. En el Antiguo Egipto, la diosa Isis era venerada como símbolo de maternidad y protección. Posteriormente, los griegos rindieron homenaje a Rea, madre de los dioses del Olimpo, mientras los romanos realizaron cultos dedicados a Cibeles, considerada la diosa madre.
Con el paso del tiempo, la tradición fue adoptada por el cristianismo y vinculada a la figura de la Virgen María. En 1914, el entonces presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, oficializó el segundo domingo de mayo como el Día de la Madre, fecha que posteriormente influenció a numerosos países. Actualmente, la celebración mantiene un fuerte componente cultural y emocional en distintas partes del planeta, con tradiciones que reflejan la identidad y costumbres de cada nación.