Cada 26 de abril se conmemora el Día de la Mujer Autista, una fecha aún poco conocida que busca visibilizar esta condición. La jornada pone el foco en cómo el autismo se manifiesta de manera distinta en mujeres, lo que históricamente ha dificultado su detección y comprensión, tanto a nivel social como en el ámbito de la salud. Durante años, la idea predominante fue que el autismo afectaba principalmente a hombres, lo que dejó fuera del diagnóstico a muchas mujeres.

Sin embargo, hoy se sabe que ellas tienden a ocultar o “enmascarar” sus síntomas, adaptando su comportamiento para encajar socialmente. Este fenómeno, conocido como masking, puede generar un alto desgaste emocional y derivar en problemas como ansiedad, depresión o crisis durante etapas complejas como la adolescencia. Entre las señales que podrían alertar sobre esta condición se encuentran la hipersensibilidad a estímulos como luces o ruidos, la dificultad para concentrarse o terminar tareas, y la sensación de sobrecarga en entornos con muchas personas.

Aunque no siempre indican autismo, estas características pueden estar asociadas a condiciones del neurodesarrollo que requieren atención. La conmemoración de este día busca precisamente eso: abrir espacios de información, comprensión y apoyo para mujeres que durante años han vivido esta realidad en silencio.