La pregunta, entonces, ya no es si existen derechos, sino cuán efectivos son. Porque un derecho que no se ejerce por miedo, que no se fiscaliza o que depende de la voluntad de otro, está en la práctica, debilitado. En este Día del Trabajador, no basta con enumerar avances.

Es necesario reconocer que la normativa laboral chilena sigue al debe en integrar plenamente la realidad de las mujeres. Trabajar no debería implicar elegir entre el cuidado, seguridad o dignidad.