El mensaje que entregará hoy el principal banco central del mundo tras su decisión será clave. El Banco Central Europeo En Europa, el Banco Central Europeo (BCE) también deberá pronunciarse esta semana. Los inversionistas ven paralelismos con la crisis energética de 2022 tras la invasión rusa a Ucrania, ya que el encarecimiento del petróleo podría trasladarse rápidamente a la inflación.
Aunque se espera que el BCE mantenga sus tasas sin cambios en esta reunión, el mercado ya comenzó a incorporar la posibilidad de subidas durante 2026, con al menos un alza descontada en los precios a partir de julio. Las autoridades deberán explicar si el actual repunte energético cambia su diagnóstico sobre los riesgos inflacionarios. En Asia, el Banco de Japón también se reunirá esta semana en un contexto particularmente delicado para su economía.
El país depende fuertemente de las importaciones energéticas de Oriente Medio, por lo que un petróleo más caro podría golpear la actividad económica. Al mismo tiempo, ese encarecimiento del crudo también podría reforzar las presiones inflacionarias internas, justo cuando el banco central intenta avanzar gradualmente hacia la normalización de su política monetaria. Los mercados prevén que el BoJ mantenga su tasa sin cambios por ahora, aunque los inversionistas siguen atentos a señales sobre posibles alzas más adelante en el año.
Reino Unido y Canadá El Banco de Inglaterra enfrentará un dilema similar. La inflación podría volver a acelerarse si el aumento del petróleo y el gas se mantiene, incluso cuando la economía británica muestra señales de desaceleración. Por ahora, los analistas prevén que la entidad mantenga las tasas sin cambios, aunque el mercado ya contempla la posibilidad de subidas de tasas hacia mediados de año.
En Canadá, en tanto, el banco central también decidirá su política monetaria esta semana. La autoridad observará con atención los nuevos datos de inflación y empleo antes de definir su estrategia. Los mercados esperan que mantenga su tasa de referencia en 2,25%, aunque el conflicto en Medio Oriente podría alterar las perspectivas hacia adelante.
El primer banco central en reaccionar al nuevo escenario energético fue el Banco de la Reserva de Australia, que elevó su tasa de interés en 25 puntos base hasta 4,1%, citando los riesgos inflacionarios derivados del conflicto. La decisión reflejó el intenso debate entre los responsables de política monetaria sobre si los bancos centrales deben actuar preventivamente ante el encarecimiento de la energía o esperar mayor claridad sobre la evolución de la guerra. En tanto, en Chile, el Banco Central anunciará su decisión el martes 24 de marzo y el mercado apuesta porque mantenga la tasa en 4,5%.
Al día siguiente, la entidad presidida por Rosanna Costa publicará el primer Informe de Política Monetaria (IPoM) del año, en el que entregará una radiografía del panorama económico en Chile y dará cuenta de nuevas proyecciones.