En su exposición, apuntó que existieron "desidia, desinterés y omisiones" y hasta "acciones prácticamente demenciales" que, según su mirada, derivaron en "un crimen perfecto". Además, cuestionó la internación domiciliaria al considerar que fue una decisión contraria a la lógica médica y clave en el desenlace. En esa línea, el fiscal Patricio Ferrari señaló: "Lo abandonaron y lo condenaron a morir".

Esto porque, según planteó, el ex capitán de Argentina no estaba en condiciones de decidir por sí mismo y necesitaba un entorno controlado. La versión del equipo médico acusado La defensa de los acusados, por su parte, apuntó a responsabilidades del propio Maradona, y se defendió asegurando que sí fue asistido al momento de las complicaciones que presentó. "Maradona murió de un infarto", señaló el abogado Francisco Oneto, defensor del neurocirujano Leopoldo Luque, quien además insistió en que él pretendía que continuara internado en una clínica.

A su vez, el abogado defensor de la psiquiátra Agustina Cosachov, Vadim Mischanchuk, sostuvo que "el encargado de la salud de Diego Armando Maradona era el propio Diego Armando Maradona".