Este martes 12 de mayo será un día especial para Diego Céspedes (1995), cineasta que la próxima semana se convertirá en el tercer chileno en participar como jurado del evento cinematográfico más importante del mundo: el Festival de Cannes. En rigor, será su quinta vez en la cumbre fílmica de la Costa Azul, y su retorno tras el éxito de “La misteriosa mirada del flamenco”, película que se llevó el máximo galardón de la sección “Un Certain Regard” (Una Cierta Mirada) en Cannes 2025 (en 79 años de historia del festival, es el primer cineasta nacional en conseguir este hito). El filme, que ya va en su décima semana en cartelera, fue la candidata de la Academia de Cine de Chile en los premios Oscar y Goya de este año.
Y el triunfo en Francia, le permitió a Céspedes entrar en lista para ser considerado jurado del certamen. En la cita, el chileno compartirá roles con la actriz estadounidense Demi Moore, la actriz irlandesa-etíope Ruth Negga, la realizadora belga Laura Wandel, la directora china Chloé Zhao (‘Hamnet’, Nomadland’), el actor marfileño-estadounidense Isaach de Bankolé, el guionista escocés Paul Laverty (‘El viento que agita la cebada’, ‘Yo, Daniel Blake’) y el actor sueco Stellan Skarsgard. “Con la gente que es superfamosa que me ha tocado conocer, trato de no poner mucha expectativa, porque normalmente te das cuenta de que es gente solamente, que son otros seres humanos.
Normalmente, hay cosas que se construyen en la ‘media’ más que en las propias personas, entonces trato de no poner mucha expectativa”, cuenta desde París a BioBioChile. “Me gusta sorprenderme y ya el festival me parece increíble. Voy también desde un lugar de mucha admiración con algunos, sobre todo con el presidente del jurado, un tremendo cineasta de culto.
Voy no esperando mucho para que lo lindo sea más sorprendente y lo feo no sea tan decepcionante”, agrega. El egresado de Cine de la Universidad de Chile, sin embargo, ya es un habitual de la Riviera Francesa: en 2018 alzó el premio máximo de la sección Cinéfondation con su corto ‘El verano del león eléctrico’, y cuatro años más tarde estrenó en la Semana de la Crítica ‘Las criaturas que se derriten bajo el Sol’ (2022), otro cortometraje de su autoría. Esta vez, sin embargo, será distinto: el oriundo de Peñañolén quedará en la historia como el tercer chileno en integrar el jurado principal de Cannes tras las estadías de la crítica de cine María Romero en 1956 y el célebre director Raúl Ruiz en 2002.
(P): ¿Te sientes un ‘regalón’ de Cannes? Es tu quinta vez en el festival. ¿Sientes que se ha establecido una relación de cariño entre tú y el festival?
(R): Sí, totalmente. El cariño está con el festival, con las personas que trabajan ahí. Yo empecé muy chico también, más chico de lo que soy.
Entonces, fueron ellos los que me descubrieron. Nosotros en Chile vivimos en un país muy clasista. Yo creo que es uno de los más clasistas donde me ha tocado compartir.
Me ha tocado compartir con otros países latinoamericanos y creo que no hay un país tan clasista como Chile. Entonces, viniendo de una clase trabajadora, el festival me dio la oportunidad, fueron los primeros que me dieron un espacio. El primer lugar que yo conozco en Europa es Cannes, porque ellos me invitaron a mostrar mi película.
Y tampoco lo tenía planeado, no tenía ni plata para ir a Europa, entonces me siento muy agradecido de que me hayan abierto las puertas, y de darme un espacio cada vez que hago un trabajo. Que les guste lo que hago. Lee también...
Película dirigida por Manuela Martelli competirá en sección ’Una cierta mirada’ del Festival de Cannes Jueves 09 Abril, 2026 | 07:19 (P): Da la sensación de que, cuando una película local triunfa en el extranjero, el público genera un sentido de pertenencia hacia ese filme. ¿Sentiste ese respaldo de vuelta en estos meses? (R): Sí, totalmente.
Creo que nosotros los chilenos actuamos de una manera muy dividida, no somos tan tibios en nada. Somos muy cariñosos o tremendamente chaqueteros. Como que están las dos aristas muy marcadas, y nosotros hemos recibido mucho cariño porque creo que la gente ve que es una película que no está hecha desde una clase alta.
También hay una rabia social de querer que las cosas también, muy fuerte. Entonces, cuando se ve que una película es buena, cuando le ha sido bien afuera y ve que la gente habla bien de ella dentro del país, como que esos logros se aprecian más. Nosotros (los chilenos) estamos acostumbrados a celebrar los mínimos logros de la sociedad alta chilena, desde una portada de revista.
Entonces ver algo diferente nos cambia, nos hace un click no sólo de la película misma, sino también por quiénes la hicimos. (P): El último Festival de Cine de Berlín (La Berlinale) causó polémica luego de que el presidente del jurado planteara una postura crítica sobre la relación entre cineastas y opiniones políticas. ¿Hay algún tipo de norma o protocolo para el jurado sobre este tema?
(R): Nada, no hay ninguna norma, ninguna cláusula de nada; uno puede decir y hacer lo que quiera, o sea, como persona. El festival es superabierto a todo y deja que cada uno dé su opinión. (P): ¿Quedaste conforme con el estreno de ‘La misteriosa mirada del flamenco’ en Chile y la recepción del público?
¿Crees que el estreno cercano de ‘Matapanki’, otra convocante película chilena, opacó la estadía de ‘La misteriosa mirada…’ en cartelera? (R): No, para nada. Nosotros vivimos nuestro propio éxito de salas por separado.
Yo creo que la gente puede ver dos películas tranquilamente. No veo que ninguna haya opacado ni nada. Se ayudan, y de hecho creo que es mejor.
La gente que empieza a hablar de una película chilena logra que el hecho de ver cine chileno no tenga el prejuicio que tenía antes. Entonces, si vas a ver una película chilena y te gusta, vas votando un poco el prejuicio y esto hace que la gente vaya a la sala. El problema del cine chileno es que hay mucho prejuicio contra el propio cine chileno.
Cuando alguien va a ver una película que le gusta, una segunda se acepta mejor en ese sentido. (P): El año pasado, la película chilena más vista de la cartelera fue “Denominación de origen”, que, tal como ‘La misteriosa mirada del flamenco’, también contó con actores naturales. ¿Qué ocurre cuando el espectador ve a un actor natural, o a un “no actor”, en pantalla?
(R): Yo creo que la gente también está aburrida de ver las mismas caras y de ver la misma gente haciendo las películas, venían un poco hastiados de eso. (P): Existe una caricatura de que actores como Alfredo Castro aparecen en todas las películas del cine chileno. ¿Qué opinas al respecto?
(R): No es que aparezcan en todas las películas, pero sí aparecen en las películas de las productoras grandes chilenas. Entonces, sí aparecen en muchas. Sí se repiten, no solamente Alfredo, sino que muchos que los siguen llamando para hacer roles porque siguen dando qué hablar o porque también ellos no solo son conocidos en Chile, sino que también son conocidos afuera.
Entonces, hay un link nacional e internacional al que apelan los directores. Es verdad que aparecen, pero no es que aparezcan en muchas, sino que la exposición de sus películas es mayor. Yo no digo que no los llamen, o que no sean buenos actores, todo lo contrario: creo que son tremendos actores, creo que sí se han ganado su carrera a pulso.
Pero Chile es tan diverso en sus caras, en sus colores, en sus texturas, que no ocupar ese talento, esa diversidad en toda su forma… Me parece que es un ejercicio que hay que seguir fomentando: llamar más. Entonces, cuando aparece esto, y la película es buena porque la película emociona, y otras caras te emocionan, se construye una verdad más honesta, más linda, más pegada a lo que es nuestro territorio.