En medio del aumento de hechos de violencia en establecimientos educacionales del país, el diputado del Partido Republicano por Magallanes, Alejandro Riquelme, valoró el ingreso del proyecto de ley Escuelas Protegidas, iniciativa que busca fortalecer la autoridad pedagógica, mejorar la seguridad en los establecimientos y reforzar la protección de quienes integran las comunidades educativas. El parlamentario señaló que la discusión sobre seguridad escolar ya no es teórica, recordando hechos recientes que han generado preocupación en el país. El año 2025 en Punta Arenas dos estudiantes fueron acuchillados; hace solo una semana una asistente social fue agredida en un liceo y hoy vimos un hecho igualmente preocupante con la agresión contra la ministra de Ciencias, en la Universidad Austral de Chile, indicó.
A juicio de Riquelme, estos hechos demuestran que la violencia está entrando a espacios que deberían ser de educación y respeto, por lo que se requieren medidas concretas para proteger a estudiantes, profesores y funcionarios. En esa línea, destacó que la iniciativa ingresada impulsa herramientas claras para prevenir y enfrentar situaciones de violencia al interior de los establecimientos. Entre ellas, fortalecer la autoridad de los directores para actuar frente a hechos graves, mejorar los mecanismos preventivos dentro de los reglamentos internos y establecer medidas como la revisión de mochilas cuando existan antecedentes que lo justifiquen.
Para terminar con la violencia en los colegios se requieren decisiones firmes. Este proyecto busca precisamente recuperar el orden y la seguridad dentro de los establecimientos educacionales, para que estudiantes puedan recibir una educación de calidad y los docentes puedan ejercer su labor con tranquilidad, afirmó el legislador. Asimismo, el diputado recordó que en ciudades como Calama, Puerto Montt, Rancagua, Linares o Valparaíso se han registrado amenazas de tiroteos y hechos de violencia escolar, situaciones que —según señaló— también han tenido expresiones en la región de Magallanes, como el ataque ocurrido en un estudiante del Instituto Don Bosco y la agresión a un alumno del Liceo Politécnico que casi le costó su vida.
El objetivo es claro: que las escuelas vuelvan a ser espacios seguros. No puede ser que los estudiantes que realmente quieren estudiar terminen siendo los más perjudicados por la violencia de unos pocos, sostuvo. Finalmente, Riquelme enfatizó que el Estado debe enviar una señal clara frente a estos hechos.
No puede haber impunidad. No debe haber más beneficios del Estado para estudiantes que cometan delitos en los establecimientos educacionales. Si queremos terminar con la violencia en las salas de clases, tenemos que actuar con decisión y no seguir llegando tarde, concluyó.