Consultado sobre si en alguno de los casos de los condenados de Punta Peuco pueden aplicarse principios humanitarios, respondió: “Sin duda, creo que es una discusión que se puede dar. Tiene que ver con —es otra categoría muy distinta al proyecto presentado— (…) las personas mentalmente enajenadas, por ejemplo, o los enfermos terminales en su última fase. Son cuestiones que pueden generar una conversación interesante sobre la aplicación de principios del derecho humanitario; no estamos cerrados a discusiones”.
Y aclaró que “eso es muy distinto a aplicar a rajatabla beneficios que evidentemente vulneran los estándares de derechos humanos”. Respecto a la discusión sobre que los internos con enajenación mental o enfermedades incurables puedan terminar de cumplir sus penas en sus casas, comentó que “es una discusión válida desde el punto de vista de los derechos humanitarios”, dado que “en una persona en estado de enajenación mental no hay efecto del cumplimiento de la pena”. “Estás encarcelando un cuerpo.
Es una discusión que es muy distinta a lo que se haya dicho en este proyecto”, cerró.