Las vitaminas B (B6, B12, folato) actúan como cofactores en la síntesis de serotonina (la hormona que regula el estado de ánimo, el sueño y la digestión) y la melatonina; en particular, la vitamina B6 convierte el triptófano en serotonina y, luego, en melatonina. Las podemos encontrar en carnes magras, huevos, lácteos, legumbres y cereales integrales. Estudios realizados donde se han combinado con magnesio, muestran mejoras en cuadros de insomnio.

Asimismo, minerales como el zinc y el calcio han mostrado que influyen positivamente en el sueño y su calidad. Ambos apoyan la conversión de triptófano en melatonina y el calcio, en particular, ayuda al cerebro a liberar melatonina y promueve la relajación nerviosa. Ensayos y revisiones señalan a estos nutrientes como coadyuvantes potenciales en la higiene del sueño, pudiéndose encontrar en alimentos como lácteos, frutos secos, semillas y pescados.

Por último, el hierro es clave para la oxigenación cerebral y para prevenir el síndrome de piernas inquietas, trastorno que interrumpe el sueño, mientras que existe evidencia creciente de que los ácidos grasos Omega-3 moderan la inflamación y pueden mejorar continuidad y calidad del sueño.