“Purranque concentra el 20% de la lista de espera y el resto se encuentra en Osorno, que es el total equivalente a un mamógrafo, que son 6. 700”, dice Alarcón. De ellos, eso sí, hay 1.

700 personas que llevan desde 2024 esperando una mamografía. El problema es que en lo que respecta al cáncer de mama cobra gran relevancia la detección precoz, al punto de que el 90% de las mujeres afectadas puede sobrevivir a la enfermedad, según la Sociedad Americana del Cáncer, si es que se detecta a tiempo. El problema con el tratamiento en las clínicas, cuenta Jessica Soto, es que aún cuando se derivan los servicios al sector privado, como es su caso, muchas veces igual terminan sin poder atenderse.

Ella, por ejemplo, al momento que le tocaba su hora para el examen en Puerto Varas no pudo asistir, puesto que ya se encontraba con un trabajo de ternerera, que es casi 24/7, según cuenta, y para el cual no tenía reemplazante, por lo que se le complicó la asistencia. Desde la clínica le dijeron que tenía que volver a esperar y que le correrían la hora, aunque sin darle certezas, por lo que optó por realizársela por su cuenta. Alejandro Ruiz, director de salud municipal de Purranque, comenta que para la atención primaria “igual ha sido un poco complejo, porque la normativa establece que nosotros tenemos que derivar a los usuarios que están en control con nosotros a realizarse la mamografía (…).

En este minuto a nosotros podríamos decir que no nos golpea directamente, pero obviamente que sí se genera una lista de espera para que haya mujeres que se realicen el examen es retrasar el diagnóstico de algún tipo de patología mamaria”. “Para nosotros desde el punto de vista de la atención primaria es importante, porque habiendo una lista de espera grande, en el futuro podríamos esperar de que exista un aumento en la cantidad de patologías de mama en el futuro que nosotros como atención primaria tengamos que cubrir”, explica Ruiz. Con todo, en la zona sigue habiendo esperanza de que este año se encuentre una solución al problema, sobre todo considerando la alerta sanitaria oncológica y la prioridad que le está dando el Gobierno al tema del cáncer.

En esa línea, Luis Barrientos asegura que “hay negociaciones muy avanzadas. De hecho, estos días tuve la última conversación con las autoridades del Servicio de Salud de Osorno y vamos a adquirir ya ese equipo. O sea, ese equipo debería estar acá en los próximos seis meses, no más allá”.

La solución de un mamógrafo móvil El mamógrafo móvil ha sido una de las principales salvaciones de Purranque. Dado que se ubica generalmente frente al hospital, con él han solucionado gran parte de la demanda por hacerse el examen. El único problema de un mamógrafo móvil son propios de su condición, como que su aparición es esporádica, puesto que se traslada entre varias comunas de la región, y que, por ejemplo, en esta ciudad (y en todas las de Los Lagos) llueve con frecuencia, por lo que las personas tienen que hacer fila para atenderse bajo condiciones climáticas complejas.

De todas formas, las autoridades de la zona en general comentan que comenta que el mamógrafo móvil ha sido de gran apoyo para la comunidad. El director de salud municipal, por ejemplo, comenta que “cuando detectamos algo que requiere más urgencia en el diagnóstico, nosotros podemos enviar a personas con un convenio externo que tenemos, que es la única forma de acelerar un poquito la realización de la mamografía. Y ahora cuando está disponible el mamógrafo móvil al frente en el hospital igual nosotros conversamos directamente con ellos y podemos resolverlo de manera un poquito más rápida para aquellas personas que nosotros sospechamos que tienen un resguardo de tener algo complejo”.

Mayor demanda para hacerse mamografías, a raíz de un aumento etario, también ha influido Los profesionales de la región, de todas formas, aseguran que la generación de la lista de espera para una mamografía no es solamente a raíz de que el mamógrafo esté malo, sino de que, alertan, hay un comportamiento extraño y una proliferación del cáncer de mamas en segmentos etarios que antes no se consideraban. Según el director del servicio de salud, si antes se enfocaba entre los 40 a 60 años, ahora están viendo apariciones “desde los 30 a los 80 años”. Lo mismo comenta el director del hospital: “Hoy día el paciente objetivo es una mujer sobre los 45 años hasta los 75, pero ese rango de a poco se ha ido ampliando.

Hoy día desde el punto de vista técnico moderno debieran hacerse una mamografía cada dos años todas las mujeres entre 35 y 80 y tantos años, o 90 años. Entonces cuando uno amplía el espectro de abordaje, naturalmente que también impacta en las listas de espera”.