Recomendaciones para optimizar el descanso Para potenciar los efectos de la rutina nocturna, los expertos sugieren adoptar hábitos consistentes: reducir el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir, mantener horarios regulares, optar por iluminación tenue y cuidar la temperatura del dormitorio —idealmente entre 16 y 18 °C—. Asimismo, incorporar prácticas de relajación como la lectura, ejercicios de respiración o el uso de aceites esenciales puede contribuir a mejorar la calidad del sueño, según Stephenson. En el caso específico de ducharse a oscuras, los especialistas enfatizan la importancia de la seguridad, recomendando mantener una fuente mínima de luz para evitar accidentes.

Si bien este ritual puede ser un complemento útil, no reemplaza otras estrategias respaldadas para un descanso saludable. La clave, coinciden, está en la constancia y en adaptar la rutina a las necesidades individuales. Pequeños ajustes en los hábitos nocturnos pueden marcar una diferencia significativa en la salud y el bienestar a largo plazo, concluyen los expertos citados por Hello!

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