Un estudio basado en ecología química busca frenar las plagas que dañan los huertos orgánicos de arándanos. La investigación científica analiza el comportamiento de los insectos nativos frente al entorno natural. El proyecto busca evitar pérdidas comerciales en los mercados internacionales.

La aplicación de este método científico toma fuerza ante las restricciones de la agricultura moderna. Los compuestos naturales sirven para monitorear la reproducción y alimentación de las especies nocivas. Esta tecnología no introduce químicos extraños al ecosistema del huerto.

El foco principal de los ensayos apunta al control biológico del chinche pardo. El insecto nativo provoca graves manchas y alteraciones en las frutas de exportación. Su presencia genera continuos rechazos en los exigentes mercados europeos y norteamericanos.

Los registros comerciales confirman la gravedad de la situación fitosanitaria actual. El insecto causó el 67,6 % de los rechazos de fruta durante la reciente temporada 2025-2026. Los expertos locales afirman que el cambio climático aceleró la expansión de estas plagas.

Las parcelas experimentales permitirán probar herramientas de atracción y repulsión biológica. El trabajo científico cuenta con el financiamiento de un proyecto Fondef de cuatro años. Los datos locales guiarán el manejo sustentable en los campos de la zona.

Los ensayos se coordinaron entre los investigadores Ricardo Ceballos y Natalí Fernández con los directivos Michael Medina y Paula Espinoza. Las citas técnicas se realizaron en las dependencias de Agrícola Cato en las cercanías de Chillán. 👉 Comparte esta noticia con alguien a quien le pueda servir.

Puntos Clave 🐛 Ecología química implementará nuevas herramientas de control en huertos orgánicos. 🍂 Chinche pardo concentra las mayores pérdidas económicas en arándanos locales. 📉 Plaga causó el 67,6 % de los rechazos de exportación actuales.

🔬 Proyecto Fondef de cuatro años desarrollará repelentes y atractantes naturales.