Estados Unidos posee cinco mil ojivas nucleares y un gasto militar cercano al trillón de dólares, muy por encima de las 600 ojivas y los 300 mil dólares de China. Sin embargo, Taiwán tiene un interés estratégico fundamental para la República Popular China, que lo considera una “provincia rebelde”. Durante la visita de Donald Trump a Pekín, China dejó claro que el tema de Taiwán es prioritario, y cualquier avance en la relación bilateral dependerá de cómo Estados Unidos aborde esta cuestión.
China ha consolidado su territorio con acciones en Hong Kong, Xinjiang y el mar del Sur de China, y aunque no descarta el uso de la fuerza para tomar Taiwán, una invasión sería costosa en términos humanos y reputacionales. Taiwán es una democracia liberal, potencia tecnológica (produce el 90% de los chips avanzados) y altamente militarizada. Por ello, el verdadero desafío es que Estados Unidos y China diseñen un nuevo esquema de cooperación que preserve la paz mundial.