Estados Unidos e Irán sostuvieron este sábado una extensa jornada de negociaciones en Pakistán que se prolongó por cerca de 15 horas, marcando el inicio de un proceso diplomático clave para intentar encauzar el conflicto en Medio Oriente. Ambas partes acordaron retomar el diálogo este domingo, en lo que será una nueva ronda considerada crucial para evaluar posibles avances. El encuentro, mediado por el gobierno pakistaní, se desarrolló bajo estrictas medidas de seguridad en la capital Islamabad y reunió a delegaciones de alto nivel.

De acuerdo con medios iraníes, las conversaciones entraron en una “fase técnica”, mientras que la Casa Blanca confirmó que el intercambio se mantuvo de forma directa y sostenida toda la jornada. La delegación iraní estaba encabezada por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, e incluía al ministro de Exteriores, Abbas Araghchi; al secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Ali Akbar Ahmadian; y al jefe del Banco Central, Abdolnaser Hemmati. La parte estadounidense estaba representada por el vicepresidente, J.

D. Vance; el enviado especial, Steve Witkoff; y Jared Kushner, yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Durante el día se realizaron al menos dos rondas formales de negociación, con intercambio de documentos y propuestas entre equipos técnicos de ambos países.

Sin embargo, pese a la intensidad del diálogo, no se anunciaron acuerdos concretos al cierre de la jornada. «Teniendo en cuenta las exigencias infundadas de la delegación estadounidense y la firme determinación de la parte iraní de defender los intereses de su Estado, por propuesta de la parte paquistaní —aceptada por ambas delegaciones—, la siguiente ronda de negociaciones tendrá lugar el domingo», relató la agencia iraní Tasnim. Las conversaciones se dan en un escenario marcado por fuertes tensiones en la región.

En paralelo al diálogo, continúan los enfrentamientos en el sur del Líbano entre Israel y Hezbollah, mientras que el Estrecho de Ormuz sigue siendo un foco de preocupación internacional tras recientes movimientos militares de Estados Unidos y advertencias del régimen iraní. Pese a las diferencias de fondo, la decisión de extender las negociaciones al domingo es vista como una señal de continuidad en el canal diplomático abierto entre Washington y Teherán. No obstante, persisten importantes obstáculos, especialmente en torno a las condiciones de seguridad regional, el programa nuclear iraní y las exigencias vinculadas al control de rutas estratégicas.

La jornada de este domingo será determinante para medir si el proceso logra traducirse en avances sustantivos o si las posiciones se mantienen estancadas en uno de los conflictos más complejos del escenario internacional. A Donal Trump le da igual El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó ante la prensa que le resulta indiferente el resultado de las negociaciones con Irán, ya que, según su criterio, Washington ya habría obtenido la victoria. «Lleguemos o no a un acuerdo, para mí no tiene ninguna importancia (…) la razón es que ya ganamos», declaró el mandatario estadounidense a los periodistas en el jardín de la Casa Blanca.

El presidente añadió que, desde su punto de vista, le resulta indiferente lo que ocurra.