Entre el segundo y el cuarto trimestre, la caída del consumo será de 1,5 mb/d, la más “brusca” que se ha vivido desde el estallido de la crisis de la covid en 2020. Eso ocurriría en su escenario central, si la situación a partir de mayo pudiera normalizarse y el mercado volviera a ser progresivamente abastecido con el petróleo del golfo Pérsico; pero si las interrupciones se prolongaran, el hundimiento de la demanda podría alcanzar 5 mb/d en términos interanuales entre el segundo y el cuarto trimestre. Los autores del informe advierten de que en ese segundo escenario de tensión, en el que siguieran siendo elevadas las interrupciones de producción y de exportación del petróleo de Oriente Medio, habría que seguir recurriendo a las reservas a unos ritmos “insostenibles” de 6 mb/d (2.
000 mb en el conjunto del año). Eso significaría que habría que forzar de forma deliberada un mayor recorte de la demanda para poder equilibrar el mercado. Abril será peor que marzo El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, previno este lunes en Washington de que “abril debería ser peor que marzo” para el sector de la energía aunque se consiga una salida a la guerra porque si bien el mes pasado el mercado pudo ser abastecido con los petroleros que habían sido cargados en el golfo Pérsico antes de que estallara el conflicto, eso no puede ocurrir ahora.
“Es la crisis energética más importante de la historia”, advirtió Birol, que hizo hincapié en que afecta “al petróleo y al gas natural, pero también a otros productos básicos esenciales, como los fertilizantes, los productos petroquímicos o el helio”. Los autores del informe insistieron en que el bloqueo del estrecho de Ormuz es la clave en esta crisis de la energía, y que aunque el anuncio de un alto el fuego la semana pasada dio un respiro está por ver si eso se traducirá en que los barcos vuelvan a circular normalmente por ese paso. Esa tensión por la incertidumbre -señalaron- se ha traducido en que los precios físicos del petróleo, los que se pagan de forma efectiva por un cargamento, han alcanzado niveles récord cercanos a los 150 dólares el barril (incluso por encima de los 290 dólares en el caso de destilados para Singapur), que cada vez están más desconectados de la cotización en el mercado de futuros, por ejemplo del barril de brent.