A casi tres meses del megaincendio que afectó gravemente a la comuna de Penco, los habitantes de los sectores dañados muestran su resiliencia en un trabajo incansable por terminar sus viviendas de emergencia, que en algunos casos, las comenzaron con miras a que se transformen en definitivas. Sin embargo, naturalmente persisten los efectos de las llamas en sus entornos. En algunos casos aún se observan escombros acumulados en ciertos sectores y la presencia de roedores que escaparon de los matorrales, consumidos por el fuego, hacia los poblados.
Ambos son claramente un desagradable panorama que se puede transformar en una complicación de salud pública. En Villa Italia de Lirquén, Fabiola San Martín, vecina inmediata del cerro, comentó que desde que se produjo el siniestro fue inmediato el efecto en que los roedores comenzaron a merodear los terrenos donde, hasta ese momento, tenían sus casas. “Como todo se quemó y nosotros tenemos un canal al lado, además nuestras cañerías se taparon, con los olores creo que llegaron los roedores”, dijo.
Otro problema que observa San Martín, que acontece también en más comunas del Biobío, es la presencia abundante de zancudos, moscas y otros insectos. Por estas razones, dado que aún no ha podido recuperar los servicios sanitarios o sistema de agua potable, es que Fabiola ha tomado acciones de prevención adicionales a lo que hacía antes de la tragedia. “Tengo que preocuparme de estar constantemente haciendo limpieza con cloro, tapando los alimentos, en la noche todo envuelto con bolsas”, expuso.
Aunque esta vecina afectada por el incendio reconoce que el municipio haya tomado acción poniendo cebos en los alrededores, para San Martín pareciera ser una medida que no surtirá el mismo efecto si no se realizan limpiezas en los terrenos aledaños a las viviendas. “De repente estamos acá y sentimos el ruido que hace el roedor”, indicó. “Al lado emparejaron el sector, pero sigue habiendo maleza creciendo con las lluvias, y eso es nido para los roedores”, comentó.
El alcalde de Penco, Rodrigo Vera, detalló que como Municipalidad implementaron un plan que fue ejecutado hace algunas semanas. Se realizó un control de ratones mediante la instalación de cebos en estaciones con separaciones de 10 metros, aproximadamente, y generando un anillo de seguridad en las zonas afectadas. “Con esto generamos un mayor control, ya que en total son 1.
110 trampas instaladas y que tienen una periodicidad de reposicionamiento cada 15 días”, explicó Vera. El objetivo que se trazaron desde la casa edil fue generar anillos en los sectores, ya que consideraron que eso hacía más eficiente y eficaz el control de plagas. Lo anterior se realizó con recursos municipales que ascienden a $13 millones.
“Que van en directo beneficio a la salud de nuestra ciudadanía, que es una de nuestras mayores preocupaciones”, describió Rodrigo Vera. El jefe comunal destacó que están haciendo el esfuerzo de resolver el problema de la disposición de residuos y de escombros. “Entendemos que estamos en una emergencia (…) por eso, en primera instancia, hemos redoblado el retiro de basura domiciliaria, pero el llamado es a no tener escombros en las veredas y no botar basura en la vía pública, porque puede producir que roedores lleguen”, fue el llamado que realizó Vera.
Desde la Municipalidad de Penco detallaron, además, que están disponibles desde la Unidad de Medioambiente para recibir solicitudes de diferentes sectores donde pueda ser necesaria la implementación de cebadas para combatir la presencia de roedores. Persistencia Los habitantes aledaños a los cerros o sectores con pastizales son quienes ven directamente la situación. Comentan que el trabajo de desratización deberá ser bastante constante y complementarse con otras determinaciones, puesto que fue notorio el aumento de la presencia de estos animales.
Luis Sánchez, vecino de Villa Italia, afirmó que en su casa aún tienen mercadería en cajas, por lo que han debido tener bastante cuidado para proteger que los alimentos no sean contaminados o derechamente consumidos por los ratones. “Nosotros gestionamos con la Junta de Vecinos que nos ayudaran con el tema. Cuando vinieron del Servicio de Salud igual les hicimos el alcance a ellos”, mencionó Sánchez.
Este vecino indicó que hace, aproximadamente, una semana se instalaron los cebos por el contorno de la población. Según su percepción ha disminuido la presencia de roedores. “Pero es importante que el municipio vaya reponiendo los cebos.
Sino después van a estar solamente de pantalla”, advirtió. En tanto, María Figueroa, indicó que efectivamente después de los incendios aumentó la llegada de ratones y que lo han podido comprobar por las huellas que dejan. Figueroa ha logrado levantar una vivienda emergencia en su terreno y aseguró que ya tiene los servicios básicos en su vivienda por lo que sus enseres están seguros, pero su familia se ha dado cuenta que merodean ratones ya que dejan rastro a través de sus desechos.
María afirmó que está al tanto que el municipio ha puesto veneno, pero comentó que deberá ser un trabajo constante, ya que el aumento de los roedores ha sido grande. En tanto, en el sector de Villa San Carlos de Lirquén, Claudia López, señaló que obviamente se vieron más roedores posterior a los incendios. “Pero no algo así como una plaga, no”, aseguró.
Agregó que en Indura se ha producido un basural donde en un principio se botaban escombros. El problema es que después comenzaron a acumularse desechos del tipo domiciliarios. “He notado que hay preocupación de parte del municipio por los ratones, ya que las dos poblaciones están llenas con tubos de PVC con veneno de ratones.
A lo mejor eso también ha hecho que no se vean tanto”, planteó. Esta residente, al igual que la mayoría de los habitantes de los puntos afectados, tiene medidas de resguardo de sus pertenencias y alimentos. “Mantengo todo sellado, todo lo que nos dieron ahora, las ayudas, eso está en cajas plásticas”, dijo.