En ese contexto, se ordenó que en un plazo de ocho días se retiraran de las fachadas todos los escudos e insignias nobiliarias. El decreto fue publicado el 26 de marzo en la Gazeta del Gobierno, acompañado de una nota editorial que criticaba el “fanatismo de nobleza”. A partir de entonces, estos símbolos fueron eliminados, destruidos o cubiertos, aunque algunos persistieron durante décadas.
Seis meses más tarde, el 13 de septiembre, otro decreto abolió definitivamente los títulos hereditarios de nobleza y toda condecoración que no hubiese sido otorgada por gobiernos libres de América, consolidando así la medida iniciada en marzo de 1817. En este video, Nibaldo Mosciatti narra este momento que marcó la historia.