A días del Día de la Madre, un análisis de TestaNova EMA Partners Chile instala una tensión clave en el desarrollo profesional femenino: aunque las ejecutivas reportan mayores niveles de satisfacción laboral que sus pares hombres, sus aspiraciones a cargos de alta dirección siguen siendo más acotadas. El estudio sobre carrera senior y satisfacción laboral revela que este mayor bienestar no necesariamente se traduce en ambición por escalar posiciones. Por el contrario, podría estar operando como un freno silencioso.

Cecilia Besa, socia fundadora de la consultora, advierte que esta “paradoja de la satisfacción” podría estar alejando a mujeres altamente capacitadas de los espacios de poder. De acuerdo con el análisis, las ejecutivas tienden a construir una relación más equilibrada con el trabajo, con menor presión por el estatus. Sin embargo, Besa plantea dudas sobre si este “refugio de bienestar” implica también una renuncia anticipada a roles de mayor responsabilidad, influida en gran medida por el peso del rol de “mujer cuidadora”.

En ese contexto, la cercanía del Día de la Madre vuelve a poner en el centro el impacto de la doble jornada, que combina trabajo remunerado con tareas de cuidado, tanto de hijos como de adultos mayores, en las decisiones de carrera. “Llegar a altos cargos teniendo hijos es, hoy en día, un acto de valentía que muchas prefieren no enfrentar para privilegiar su equilibrio personal”, afirma la experta. El informe advierte que el desarrollo profesional no es lineal, y que las metas pueden quedar desfasadas respecto del potencial real.

“Con el tiempo, profesionales consolidadas en jefaturas o gerencias funcionales comienzan a sentir que su rol carece de la amplitud necesaria. En este punto, el relato de conformidad construido años atrás, como también el temor a una carga familiar insostenible, puede volverse un obstáculo para quienes ya están preparadas para definir el curso de una compañía, llevando incluso a las nuevas generaciones a plantearse la maternidad como una meta incompatible con el sueño de alcanzar una gerencia general”, añade Besa. Para Besa, el desafío está en distinguir cuánto de esta menor ambición responde a decisiones personales y cuánto a condicionantes estructurales.

“La falta de referentes femeninos en niveles de decisión refuerza la idea de que el costo personal es demasiado alto. Entones, la pregunta que surge es si el ecosistema corporativo está perdiendo líderes excepcionales no por falta de talento, sino porque las propias ejecutivas han definido sus metas bajo un prisma de realismo que estrecha sus oportunidades de influencia para evitar el agotamiento de la doble jornada”. Desde la consultora subrayan la urgencia de abrir conversaciones más transparentes en las organizaciones, especialmente sobre corresponsabilidad y evolución de expectativas.

Replantear las jefaturas y gerencias como espacios de impacto —y no solo de estatus— aparece como una vía para destrabar esta paradoja. Evitar que el talento femenino siga enfrentando la disyuntiva entre desarrollo profesional y vida personal será clave para avanzar hacia una mayor diversidad en la toma de decisiones de alto nivel.