Al interior del grupo lo describen como un “ajuste operacional”. Y es que en los últimos seis meses el grupo de casinos Marina del Sol, ligado a la familia Imschenetzky, ha eliminado unos 200 puestos de trabajo, con el objeto de eficientar su operación que integra los casinos de Talcahuano, Calama, Osorno y Chillán. Del orden del 40% de estas desvinculaciones se han debido a externalización en varias áreas y el 60% a cambios tecnológicos y eficiencias, reemplazando personal por el uso de máquinas.

En su globalidad estas eliminaciones alcanzaron a perfiles de media-baja calificación, como mozos, baristas, crupieres, entre otros. Un botón de muestra de estos cambios aplicados por el grupo Marina, es la externalización que ocurrió con el manejo del restaurant del casino que opera en Concepción. También los ajustes alcanzaron al gobierno corporativo de la firma de casinos, en que, por ejemplo, a mediados de enero eliminó la gerencia corporativa de Desarrollo Estratégico (para el desarrollo de nuevos negocios), que estaba a cargo de Francisco Leiva, el ex superintendente de Casinos de Juego, y cuyo cargo en el grupo Marina no fue remplazado.

En lo global, antes de la pandemia como grupo completo la dotación en Marina del Sol alcanzaba a unas 1. 550 personas y en la actualidad son unas 1. 280.

Cambios estructurales, menos jóvenesLos números financieros de Marina del Sol muestran que sus cuatro casinos gozan de buena salud financiera, todos con ganancias al cierre de 2025. La plaza de Talcahuano anotó un resultado final de $ 5. 211 millones entre enero y diciembre del año pasado; Osorno, de $ 1.

444 millones; Calama, de $ 1. 915 millones, y Chillán de $ 584 millones. No obstante, el mismo Francisco Leiva que ahora trabaja como consultor independiente observa tendencias de más largo plazo, y en ese ámbito dice que la industria toda de casinos de juego en Chile vive una contracción y está a la baja: los ingresos por venta de juego, plantea, cayeron en 4,5% en 2025, y las visitas lo hicieron más: cayeron en 7%.

Y aunque la proyección era que el segundo semestre del año pasado habría una recuperación de la industria, al final eso no se dio, expone, y la segunda parte del año terminó siendo todavía peor que la primera. ¿Qué hay detrás? Más allá de la situación económica país y el ciclo económico, advierte un cambio más estructural, dado porque el juego ya no es tan novedoso, como ocurrió en el pasado cuando se dio la primera licitación, hace casi dos décadas.

Y también por un cambio en el perfil etario, donde la mayoría de los jugadores son hoy mayores de 55 y cuesta que lleguen nuevos jugadores, de 18 a 30 años. Otro actor que prefiere reserva, pone su acento sin ambages en la calidad de la regulación de la industria de casinos en Chile, su efectividad y la poca determinación del deslinde de la ilegalidad de los casinos online y de las casas de tragamonedas, que hasta ahora, en los hechos, compiten con la industria establecida, que paga impuestos, y que no está captando a los jugadores más jóvenes que sí están en el juego online. Nuevamente, la oferta mínimaEste ajuste operacional, como le llaman al interior del grupo Marina, se da justo cuando la industria local se prepara para enfrentar un nuevo proceso de licitación de cuatro plazas de casinos de juego, que por su tamaño y ciudades donde se emplazan, están entre las más importantes: Iquique, Coquimbo, Viña del Mar y Pucón.

El cronograma oficial en la Superintendencia de Casinos de Juego (SCJ) indica que las ofertas técnicas y económicas están previstas para presentarse el 24 de julio, a las 10 horas. Tres de estos casinos -Viña, Coquimbo y Pucón- están en proceso de entregarse a un nuevo oferente de manera muy anticipada, luego de que el grupo Enjoy -que enfrentó una segunda reorganización judicial y sus activos quedaron en poder de acreedores en distintas sociedades- renunciara a estas plazas. El cuarto, Iquique, había sido adjudicado a Dreams, que también desistió de la iniciativa, ante dificultades para llevar a cabo el proyecto por haber sido declarado parte del terreno en cuestión como Monumento Histórico.

Y es en este punto donde surgen las dudas. Porque las bases de cada concurso ya entregadas por la SCJ dan cuenta de que, nuevamente, las condiciones exigidas suponen que los oferentes tengan disponibilidad de recursos muy elevados para hacer frente a los requerimientos exigidos, y con la duda de si los números del negocio dan para eso, considerando la experiencia que ya vivió el propio grupo Enjoy que terminó en una espiral de deudas que no pudo manejar. En los cuatro casos que se licitan se pide la mantención del 100% de la actual planta de trabajadores, lo que -interpretan actores de la industria- hace que el eventual adjudicatario, si luego quisiera eliminar puestos de trabajo, queda de su cargo afrontar el total de las indemnizaciones por años de servicio a que tenga derecho cada trabajador involucrado, y no sólo el tiempo computado desde que al nuevo operador o accionistas le fuera entregado el negocio.

Pero lo más cuestionado son las ofertas económicas mínimas garantizadas que se exigen, aquel monto que va destinado a las respectivas arcas municipales. En el caso de Iquique, 68 mil UF; en Coquimbo, 123 mil UF; en Viña del Mar, 394 mil UF; y en Pucón, 43 mil UF. Y a esto se suman otras exigencias en algunas plazas, como construcciones de salas de eventos y convenciones, estacionamientos y obras de mejoramiento de espacio público.

Todo un cuadro que bajo reserva entendidos hacen prever que inhibe postular y hace dudar que los números (el ebitda) den. “Estarían trabajando para pagar la oferta económica. Por eso Enjoy está quebrado y trabajó a pérdida.

Para al menos Coquimbo y Viña, el cálculo da ebitda cero”, apunta un entendido. Consultado el grupo Marina, el abogado y director de la compañía Mario Rojas dijo: “Desde el punto de vista nuestro, estamos en este minuto viendo con mayor entusiasmo inversiones en el extranjero, más que en Chile”. ¿Dónde?

“Sudamérica”, responde. Con todo, la evaluación y decisión no llega aún al directorio de Marina. Pronto se sabrá si los números les dieron para postular.