En 2018, el teatro que Smiljan Radić diseñó junto a Eduardo Castillo y Gabriela Medrano abrió sus puertas a orillas del río Biobío: un edificio que sostiene una cartelera permanente de música, artes escénicas y cine, y que recibe a más de 130 mil personas al año. Descrita por sus autores como una “lámpara urbana”, la obra ha recibido importantes distinciones y, este año, Smiljan Radić recibió el Premio Pritzker 2026, el máximo reconocimiento de la arquitectura a nivel mundial. Para el Día del Patrimonio el arquitecto vuelve a Teatro Biobío.

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La presencia de Radić en Concepción ocurre a pocos días de la premiación del Pritzker, celebrada el 12 de mayo en el Castillo de Chapultepec, en Ciudad de México, donde el presidente del jurado, el chileno Alejandro Aravena, relevó que el galardón reconoce no sólo el trabajo del ganador sino su aporte a la humanidad. “La arquitectura tiene un rol primordial en la construcción del patrimonio, ya que no sólo refleja el contexto histórico en que los edificios fueron construidos sino que éstos son, a la vez, contenedores de la historia de las personas y las comunidades. Desde la región del Biobío tenemos la fortuna de contar con un espacio cultural de alto impacto arquitectónico y urbano, que también ha sido fuente e inspiración de múltiples trabajos artísticos y de la construcción de nuestra identidad local y nacional.

Por eso, contar con Smiljan Radić, y compartir una conversación en torno a la creatividad y a las particularidades de diseñar un teatro, es para nosotros absolutamente consecuente con la programación del Día del Patrimonio y con el momento que el propio arquitecto está viviendo en estos momentos”, comenta Fernanda Castillo, directora ejecutiva de Teatro Biobío. Radić en diálogo: Los procesos creativos de un teatro del siglo XXI Ubicado a orillas del río Biobío y con una superficie de casi 10 mil metros cuadrados, Teatro Biobío ha sido reconocido por el Arnold W. Brunner Memorial Prize (2018), la revista Architectural Digest (2018) y la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito (2022).

El edificio cuenta con una estructura de hormigón envuelta por una membrana translúcida que actúa simultáneamente como fachada, filtro climático y dispositivo lumínico. ¿Cómo llegaron Radić y su equipo a esta ecuación? El domingo 31 de mayo, a las 15:00 horas en la Sala de Cámara, el arquitecto protagonizará el conversatorio Los procesos creativos de un teatro del siglo XXI, junto a Hernán Barría, decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad del Bío-Bío y miembro del directorio de Teatro Biobío, en una instancia que será moderada por Fernanda Castillo, nueva directora ejecutiva de Teatro Biobío.

Este encuentro permitirá a los asistentes acercarse a los referentes, ideas, decisiones y procesos que dieron forma a uno de los edificios culturales más importantes construidos en Chile en las últimas décadas. También será una oportunidad para conocer los desafíos de diseñar espacios escénicos contemporáneos. Un taller para infancias, visitas guiadas y una función de teatro El sábado 30 de mayo, a las 15:00 horas, se realizará el taller Luces del patrimonio, dirigido a niños y niñas de entre 6 y 12 años.

La actividad invita a descubrir Teatro Biobío a través de la creación de una lámpara inspirada en la arquitectura del edificio. Ese mismo día, a las 15:30 y 16:30 horas, se realizarán dos visitas guiadas que permitirán recorrer el edificio, conocer sus materiales y descubrir el propósito de sus distintos espacios. Estas visitas son una de las actividades favoritas del público de Teatro Biobío y solo en 2025 reunieron a más de tres mil personas cada sábado.

El domingo 31 de mayo, a las 17:00 horas en la Sala de Cámara, se presentará una función gratuita de Entretejer, Düwentükun, obra de la compañía local La Noble Compaña, escrita y dirigida por Francisca Ovalle Ortega. Inspirada en la leyenda mapuche –o, en mapuzugun, epew– de Llalliñ Vuche –que significa “la araña tejedora”–, el montaje sigue el viaje de Pire, una joven que entra en contacto con la memoria ancestral y los saberes de sus antepasados. A través de un lenguaje interdisciplinario que integra teatro, danza, música, circo y artesanía, esta obra familiar –recomendada para niños y niñas desde los 9 años– propone una reflexión sobre los vínculos y la transmisión generacional a partir de la metáfora del tejido, entendida como un acto de memoria, creación e identidad.

Con esta programación gratuita, Teatro Biobío celebra el Día del Patrimonio poniendo en diálogo arquitectura, artes escénicas e identidad cultural, e invita a la comunidad a habitar, recorrer y redescubrir una de las infraestructuras culturales públicas más importantes del país.