Hacia el futuro, se proyecta que para 2028 el mercado superará los 206 mil millones de dólares, con casi 4 mil millones de jugadores. El éxito a largo plazo dependerá de la retención y de la monetización inteligente en ecosistemas como Roblox y Fortnite, más allá de la mera adquisición de nuevos usuarios. ¿Y qué hay de Chile?
El auge de los videojuegos en Chile ha alcanzado niveles históricos, consolidando al país como uno de los mercados más maduros de la región. Según el estudio “Target Group Index (TGI)”, más del 55% de los chilenos se identifica actualmente como “gamer”. El perfil del gamer o jugador chileno es diverso.
El segmento más activo se concentra entre los 25 y 34 años (representando el 37% del mercado de notebook gamer), y tanto hombres como mujeres participan en esta actividad. Mientras que el 21% de los encuestados manifestó dedicar entre 3 y 5 horas a diario, de lunes a viernes, a los videojuegos, un 30% se describe como consumidores que buscan entretenimiento casual. “El videojuego es hoy una de las expresiones culturales más influyentes y democráticas: cruza generaciones, géneros y motivaciones.
No solo entretiene, sino que conecta a las personas, las desafía y las acompaña en su vida diaria”, aseguró Ignacio Mirchak, Country Leader de Kantar IBOPE Media Chile. ¿Un medio para perfeccionar habilidades o una actividad problemática? Se ha relacionado el uso de videojuegos con varios beneficios, incluido un mayor bienestar emocional.
Un equipo de científicos pertenecientes a la Universidad de Oxford llevó a cabo un análisis sobre cómo influye la práctica de los videojuegos en el bienestar emocional de un grupo superior a los 8,000 usuarios. Los resultados obtenidos, que salieron a la luz en 2024, validan las conclusiones de estudios cualitativos previos y los testimonios de la comunidad global de jugadores: jugar genera una experiencia positiva. Por otro lado, la relevancia de los videojuegos como puente para la interacción social se hizo aún más evidente durante el aislamiento derivado de la COVID-19.
En 2020, investigadores de la Universidad de Glasgow realizaron un estudio con jugadores en el que se detectaron siete beneficios específicos que el juego aportó al inicio de la crisis sanitaria: beneficios para la salud mental, alivio del estrés, un medio de escape, estimulación cognitiva, sensación de control, sensación de normalidad y una fuente de conexión social. Sin embargo, si se sale de control, jugar videojuegos puede conllevar efectos negativos como lesiones por uso repetitivo (síndrome del túnel carpiano), fatiga visual y trastornos del sueño. También se vincula con la obesidad debido al sedentarismo y al aumento de la ingesta de alimentos durante el juego.
Psicológicamente, puede derivar en depresión, ansiedad y aislamiento social. El impacto de los videojuegos en otras industrias El gran éxito de los videojuegos ha influido en otros sectores, como el comercio electrónico (e-commerce) y el de las casas de apuestas seguras. Plataformas de e-commerce como Temu y Shein han adoptado estrategias que combinan el marketing con la “gamificación”, o el uso de mecánicas de juego con fines de marketing, para captar la atención de los clientes.
En Temu, por ejemplo, los minijuegos integrados en la aplicación móvil, como Farmland y Fishland, prometen artículos gratis y cupones de descuento. Asimismo, se utilizan sistemas de puntos y cupones para animar a los usuarios a volver al sitio web con la mayor frecuencia posible. Por otro lado, en el mundo de las apuestas y los casinos online, las experiencias no se centran solo en el azar, ya que los desarrolladores se han inspirado en las tácticas del sector de los videojuegos.
En la actualidad, las tragamonedas presentan historias entrelazadas en sus mecánicas, así como gráficas y efectos especiales de alta calidad.