La tarde del jueves, en vísperas del feriado del viernes por el Día del Trabajador, la Dirección de Presupuestos (Dipres) del Ministerio de Hacienda entregó un nuevo informe de ejecución presupuestaria del sector público, pero con un hito: era el primer reporte elaborado por la administración de José Antonio Kast, encabezada desde la Dipres por el director José Pablo Gómez. Y el documento trajo nuevas luces de alerta para el ya estrecho escenario fiscal, principalmente por el lado de los ingresos. Así, al cierre del primer trimestre, los ingresos totales del Gobierno Central crecieron apenas un 0,9% real anual, en circunstancias de que la más reciente actualización de Dipres (febrero) apunta a una expansión de la recaudación de 6,1%.

¿La buena noticia? El gasto está creciendo por debajo de lo esperado, al avanzar un 0,7% real anual entre enero y marzo de este año, lo que contrasta con la proyección del más reciente Informe de Finanzas Públicas (IFP), de un 1,7%. Ahora, el balance fiscal acumula un déficit efectivo equivalente al 0,6% del PIB proyectado, que en doce meses móviles asciende a 2,8% del PIB.

Esto último supera la más reciente estimación del Ejecutivo, que apunta a un saldo en rojo de 1,8% del tamaño de la economía. En el informe de ejecución, la Dipres levantó algunas alertas: "El comportamiento de los ingresos es marcadamente heterogéneo. La recaudación minera GMP10 (las diez principales mineras privadas en el país) creció 71,7% real, mientras que la no minera, que representa cerca del 90% de los ingresos, retrocedió 6,1%, lo que exhibe un debilitamiento generalizado de los ingresos tributarios no mineros.

Por el lado del gasto, el componente corriente se expande a un ritmo no compatible con la proyección anual", advirtió la entidad. Los ajustes que se esperan Entre los analistas, la lectura es que las cifras ratifican la debilidad de las finanzas públicas, lo que deberá ser recogido por el IFP que se dará a conocer la próxima semana, en que el Ejecutivo actualizará sus proyecciones de crecimiento del PIB, del gasto público, de los ingresos del Estado y las metas tanto para el déficit efectivo como estructural del sector estatal. El panorama fiscal se ha ido "estrechando" en el margen, con ingresos que han "sorprendido" a la baja en el inicio del año y, a la luz de las cifras de actividad del primer trimestre, es "poco probable" que muestren una recuperación significativa en el corto plazo, fundamenta el economista de Banco Santander, Rodrigo Cruz: "De cara al IFP, esperamos una revisión a la baja en el crecimiento y, probablemente, también en los ingresos fiscales estructurales.

Esto debiera traducirse en un escenario fiscal más desafiante, con mayores dificultades para cumplir las metas de balance, lo que podría requerir ajustes adicionales en el gasto o una recalibración del ritmo de convergencia fiscal”. Los datos del primer trimestre son "preocupantes, sin duda" enfatiza el gerente de Estudios de Gemines, Alejandro Fernández: "Por el lado de los ingresos, su crecimiento de 0,9% en el primer trimestre pone muy cuesta arriba alcanzar la cifra proyectada en el último IFP (6,1%) que siempre pareció excesiva. El crecimiento del gasto, por otro lado, estuvo por debajo de la proyección del IFP (1,7%) al situarse en 0,7% y debería ser aún menor con las medidas de recorte que está implementando el gobierno.

Así alcanzar los déficits de 1,8% (efectivo) y de 2,7% (estructural) se anticipa complicado, además, por el débil desempeño de la economía, por lo menos durante el primer trimestre". El principal desafío es la combinación de ingresos que siguen "débiles" -muy dependientes de la minería- con un gasto que aún muestra inercia, especialmente en sus componentes corrientes, y una menor holgura financiera, agrega el exsubdirector de Presupuestos, Mauricio Villena. "Respecto del IFP, esperaría una revisión a la baja del escenario macroeconómico y, con ello, proyecciones de ingresos más prudentes.

También debiera reflejarse una trayectoria de gasto más consistente con las metas de balance estructural, lo que implica un ajuste más exigente hacia adelante", agrega el también decano de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad Diego Portales. Los ingresos fiscales deberían corregirse a la baja en forma "importante", plantea la directora del Centro de Estudios Financieros (CEF) de la Universidad de los Andes, Cecilia Cifuentes, ya que estaban "bastante sobrestimados, incluso antes del escenario bélico, aunque los gastos también deberían mostrar un ajuste a la baja. El déficit estimado debería ser cercano a lo que se proyectó en enero, 1,8% del PIB para el resultado efectivo".

El director de Riesgo Financiero de PwC Chile, Patricio Jaramillo, espera que se recorte la proyección de PIB (situada en 2,4%) y la de ingresos efectivos para este año, lo que redundaría en una senda de consolidación fiscal "más exigente" hacia adelante. "Se observa una ejecución de los ingresos por debajo de lo proyectado, lo que responde tanto a factores cíclicos -como un menor dinamismo de la actividad- como a elementos más estructurales, incluyendo una recaudación tributaria que aún no logra consolidar el impulso esperado tras reformas recientes. En cuanto al gasto, el desafío no es menor.

El cumplimiento de la meta de crecimiento requiere una ejecución bastante contenida en los próximos trimestres, lo que tensiona la capacidad del gobierno de responder a demandas sociales y compromisos previamente adquiridos", se explaya. El economista senior de Bci Estudios, Antonio Moncado, espera que el precio promedio del cobre sea revisado al alza en el próximo IFP, desde los US$ 4,51 la libra proyectados en febrero: "La resiliencia del precio en torno a US$ 6 la libra y las perspectivas de demanda en el corto plazo sustentarían su revisión. No obstante, este mayor precio no incidirá en una mayor recaudación ante una débil producción que se espera para el año".

Decreto fiscal en la mira Para la economista senior de LyD, Macarena García, sería "ideal" que el próximo IFP sea "coherente" con las metas consideradas en el decreto de política fiscal (de balance estructural y de deuda), que se debe presentar a más tardar el 11 de junio, "y que no entregue un escenario distinto e incoherente con el decreto ya que esto confundiría a los buscan entender la orientación de la política fiscal". El economista jefe para América Latina de Itaú, Andrés Pérez, espera que las metas en el decreto sean "realistas y ambiciosas", apuntando a una pronta consolidación del balance estructural, principalmente a través de ajustes del gasto. "Anualizando la ejecución a marzo, estimamos que la sorpresa negativa en la tributación resto contribuyentes equivale a cerca de US$ 2.

000 millones. Ello sería equivalente a los recortes implementados a la fecha, según lo presentado por Dipres en la tramitación del proyecto de ley de reconstrucción nacional. La consolidación fiscal este año descansa en recortes adicionales del gasto, en la línea de lo propuesto por el Ejecutivo", complementa.

El decano de Economía, Negocios y Gobierno de la Universidad San Sebastián, Alejandro Weber, explica que este primer IFP del gobierno del Presidente Kast es "muy importante" y marcará un antes y un después por dos motivos: primero, porque es la línea de base que le permitirá al Gobierno fijar sus metas fiscales para el periodo, apenas unos días después de conocido el informe; y, en segundo lugar, porque será, en la práctica, la auditoría fiscal al gobierno del Presidente Boric. "Lamentablemente, creo que el informe mostrará un deterioro mucho mayor de las cuentas fiscales, con un sinceramiento de las cifras, ratificando lo que fue la tónica de la administración anterior: una sobreestimación de los ingresos y una subestimación de los gastos", agrega el exsubsecretario de Hacienda.