Diversas voces coinciden en que, de haberse concretado los proyectos que comenzaron a gestarse a partir de la década de 1990, la comuna de Coquimbo habría experimentado un despegue significativo, especialmente en el ámbito turístico, con impacto directo en la generación de empleo y el desarrollo urbano. Sin embargo, gran parte de esas iniciativas quedó en el camino tras la salida del exalcalde, hoy fallecido, Pedro Velásquez, quien lideraba e impulsaba dichas inversiones. Algunas de ellas sí lograron materializarse y hoy forman parte del paisaje urbano de la comuna, como la Cruz del Tercer Milenio, la Mezquita, el Barrio Inglés y el actual edificio consistorial.
Este último, que hoy se encuentra en pleno funcionamiento, implicó complejas negociaciones con comerciantes de pescados y mariscos que operaban en el lugar, conocido como el “Terminal Las Rejas”. Finalmente, estos fueron trasladados a un costado de la feria ubicada en la avenida Costanera. En ese mismo sector se proyectó una de las iniciativas más ambiciosas: La Recova Marina, concebida para concentrar a comerciantes de productos del mar y cocinerías, incluyendo a quienes operaban en el antiguo terminal.
No obstante, el proyecto quedó inconcluso, fue rebautizado como Mercado del Mar y permaneció abandonado por años. Actualmente, la administración del alcalde Ali Manouchehri ha intentado reactivarlo. Las otras inversionesEntre los proyectos que no prosperaron también figura el denominado Barrio Universitario, que se emplazaría en el sector de la quebrada El Culebrón.
La iniciativa buscaba albergar sedes universitarias, además de viviendas para estudiantes y académicos, configurando un polo educativo en la comuna. Otro plan contemplaba la construcción de un gran acuario en el sector de La Pampilla, bajo la idea de recuperar ese espacio y dotarlo de actividad permanente durante todo el año, más allá de su tradicional uso en Fiestas Patrias. En materia de conectividad, una de las obras que avanzó parcialmente fue la avenida Los Changos.
Esta vía se proyectaba desde el camino al fuerte, bordeando la Parte Alta, pasando por detrás de La Pampilla y cruzando la bahía de La Herradura mediante un puente, para finalmente conectarse con la ruta 5 Norte. El planetario y otros proyectosOtra de las iniciativas emblemáticas fue la construcción de un planetario en playa Changa. El proyecto no solo buscaba recuperar el borde costero, sino también transformarse en un centro de estudio y divulgación astronómica, con biblioteca especializada para estudiantes.
A ello se sumaba la idea de convertir a Coquimbo en un espacio representativo de distintas religiones. Así, junto a la construcción de la Mezquita en la Villa Dominante, se proyectaba la edificación de una sinagoga, inicialmente planificada en las cercanías de La Pampilla. Incluso se evaluó levantar una réplica de la Muralla China, de menor extensión, que conectaría la Parte Alta con el sector de Guayacán, como un atractivo turístico adicional.
El salto que no se concretóDirigentes sociales de la época sostienen que, de haberse ejecutado estas iniciativas, Coquimbo habría dado un salto significativo en su desarrollo. Lidia Valdivia, entonces presidenta de la Junta de Vecinos 21 de Mayo de la Parte Alta y secretaria de la agrupación de Juntas de Vecinos, recuerda el impacto que habrían tenido estos proyectos. “Recuerdo el acuario, el planetario y el Mercado del Mar.
Eran varias iniciativas que hoy tendrían al turismo mucho más desarrollado y generarían empleo. Basta ver el impacto de la Cruz del Tercer Milenio”, señaló. Si bien reconoce avances en la gestión actual, insiste en que la comuna podría haber alcanzado un mayor nivel de desarrollo.
Una visión similar comparte Carlos González, quien rememora otras ideas, como la de pintar viviendas de la Parte Alta de color blanco, inspiradas en pueblos turísticos de España. De hecho, asegura que el exalcalde llevó a dirigentes vecinales a ese país para conocer experiencias urbanas replicables. “El acuario, la sinagoga y el planetario fueron proyectos que se informaron.
La idea era recuperar playa Changa y convertirla en un polo de desarrollo. Incluso la sinagoga tenía avances y había interés de inversión. Hoy tendríamos otro Coquimbo”, afirmó.
A su juicio, muchas de estas iniciativas fueron descartadas tras la salida de Velásquez, debido a la falta de continuidad en la gestión y a la decisión de las nuevas autoridades de no impulsar proyectos asociados a la administración anterior.