En los días siguientes, Adriasola desplegó una agenda centrada en el envejecimiento y la infancia vulnerable. El jueves, junto a la ministra Wulf, asistió a un encuentro de gerentes generales en El Mercurio para abordar la “economía plateada”, cita que reunió a 40 ejecutivos y a la ex primera dama Cecilia Morel. Luego se trasladó a Puente Alto para visitar la Protectora de la Infancia junto a las autoridades de Educación.
Recorrió las instalaciones con la presidenta de la institución, Alicia Amunátegui, quien tiene 91 años, y sostuvo encuentros con niños en las salas de clases. Y el viernes compartió un desayuno en La Moneda con distintas fundaciones, agrupaciones y familias junto con personas que trabajan en el área de la educación en la conmemoración del día Mundial del Síndrome de Down. Adriasola jugó con los niños y luego les hizo un recorrido por los patios de la sede presidencial.
Su primera entrevista No es casual que su primera entrevista como primera dama haya sido en Vínculo, la revista oficial del movimiento Schoenstatt en Chile, que es muy cercano a su familia. Allí cuenta que su formación católica comenzó en su casa y se reforzó en el colegio, pero que fue en un retiro donde conoció Schoenstatt y sintió una conexión inmediata con el lugar y su espiritualidad: “Me atrajo la atmósfera del Santuario (…) sentí que ese era mi lugar”. A partir de ahí, su relación con la religión se fue profundizando.
Entró a la Juventud femenina del Movimiento mientras estudiaba Derecho en la UC y comenzó a hacer su vida en torno a la fe. Hablando sobre su nuevo cargo, Adriasola plantea que “Dios nos ha regalado nuestra misión en todos los sentidos de la vida (…) No apura, no exige, tiene sus tiempos perfectos. Así ocurrió con nuestra vocación matrimonial, con la llegada de nuestros niños y con la vocación al servicio público.
De alguna manera Él nos ha movido, nos ha preparado y nos ha puesto hoy en este lugar. Le decimos ‘Sí’ y confiamos”. En la entrevista deja en claro que su rol como primera dama no es sino una extensión de su vida matrimonial: “Para mí tiene mucho sentido estar juntos en esta tarea y ser un buen complemento para José Antonio”.
Ahí volvió a plantear que su “estilo personal son los abrazos, la cercanía”, donde busca proyectar “cariño maternal” hacia la sociedad. Y para cerrar, dijo que si tuviera que pedirle algo a Dios frente a este nuevo desafío sería: “Que nos bendiga a todos con paz, con comprensión y con buena voluntad. Que podamos rezar juntos un Padre Nuestro, sintiéndolo de todo corazón”.