Formar en este nuevo escenario implica ir más allá de los contenidos tradicionales. Hoy, son indispensables habilidades como el pensamiento crítico, la adaptabilidad, el trabajo colaborativo y, sobre todo, las competencias digitales. A esto se suma la capacidad de aprender de manera continua, en un contexto donde el conocimiento evoluciona rápidamente y exige actualización permanente.
Si aspiramos a que las universidades del Estado lideren estos procesos es fundamental avanzar hacia una comprensión de la educación superior como política pública. Las cifras de este proceso de admisión son una noticia positiva para nosotros y el proyecto educativo que encabezamos y nos plantean el desafío de estar a la altura de una generación, que al acceder a la universidad, busca una formación que la prepare para anticipar y construir el futuro.