La historia de Nestlé comenzó en el siglo XIX con su fundador, Henri Nestlé, desarrollando una fórmula a base de leche, harina y azúcar destinada a combatir la alta mortalidad infantil que afectaba a Europa. Décadas después, esa misma apuesta por la alimentación de bebés se transformaría en una controversia empresarial durante la segunda mitad del siglo XX, cuando la compañía fue acusada de promover irresponsablemente la leche en polvo en países pobres de África, Asia y América Latina. Lee también...
¿Es bueno dejar llorar a un bebé? La evidencia que desmiente un mito de crianza que persiste hasta hoy Miércoles 18 Marzo, 2026 | 18:51 Nestlé y los problemas de su leche en los 70 El conflicto estalló en los años 70, cuando Nestlé y otras compañías comenzaron a expandir la venta de fórmulas infantiles en mercados en desarrollo, tal como relata un reportaje de BBC Mundo, del 2016. Uno de los productos más conocidos era Lactogen, una leche en polvo diseñada para reemplazar la lactancia materna.
La estrategia comercial apuntaba especialmente a madres primerizas, en un contexto donde muchas familias veían estos productos como modernos, seguros y asociados al progreso. Sin embargo, mientras las ventas crecían, médicos y nutricionistas comenzaron a detectar que aumentaban los casos de desnutrición severa y deshidratación en recién nacidos alimentados con leche de fórmula. El problema no era únicamente el producto en sí, sino las condiciones en las que era utilizado.
En numerosas comunidades, el acceso al agua potable era limitado y la esterilización de elementos como las mamaderas resultaba difícil. Asimismo, la mezcla de agua contaminada con leche en polvo provocaba infecciones intestinales graves en bebés con sistemas inmunológicos aún inmaduros. Lee también...
Descubren cómo identificar lesiones de mama que se convertirán en cáncer Lunes 20 Abril, 2026 | 16:21 Bebés desnutridos A todo lo anterior, se sumaba que muchas madres no sabían leer las instrucciones del envase y diluían la fórmula con más agua de la recomendada para hacerla rendir por más tiempo, dando como resultado una alimentación que dejaba a los niños sin los nutrientes necesarios para sobrevivir. Justamente por esto, los hospitales de estas partes del mundo donde sucedían estos percances comenzaron a recibir bebés en estados críticos de deshidratación y malnutrición. Algunos llegaban en tan mal estado, que requerían alimentación intravenosa.
La polémica explotó cuando organizaciones humanitarias denunciaron que las empresas fabricantes de fórmulas infantiles estaban promoviendo sus productos de manera irresponsable, centrándose en Nestlé, que en ese entonces era líder mundial del mercado. Las acusaciones de ese entonces apuntaban a supuestas alianzas con hospitales y centros de salud, donde personal supuestamente entrenado recomendaba la leche en polvo a madres primerizas, incluso cuando la lactancia materna podía mantenerse. Según las denuncias, muchas mujeres eran convencidas de abandonar el amamantamiento antes de tiempo, bajo la idea de que la fórmula era una alternativa más práctica y moderna.
Investigación contra Nestlé De este modo, en 1973, la organización británica War on Want encargó una investigación que recopiló antecedentes sobre las prácticas de Nestlé en un documento titulado “The Baby Killer” (“El asesino de bebés”), donde se acusaba a la industria de impulsar el uso de sustitutos de leche materna en regiones donde las condiciones sanitarias hacían peligrosa su utilización. La controversia escaló aún más cuando otra organización suiza tradujo el informe y lo difundió con un título: “Nestlé asesina bebés”, lo que derivó en una demanda por difamación. Esta acción judicial fue clave para el futuro de la compañía, ya que, aunque la justicia determinó que el cambio de nombre del informe constituía una acusación difamatoria, fuera de todo protocolo también le advirtió que Nestlé debía revisar sus estrategias en países en desarrollo si quería evitar nuevas críticas internacionales.
Lee también... Qué pasa cuando dejas de consumir azúcar por seis semanas Jueves 23 Abril, 2026 | 15:53 El boicot contra la leche materna Ante esto, en Estados Unidos surgió un boicot masivo contra la empresa, impulsado por organizaciones de consumidores, grupos religiosos y movimientos de defensa de la lactancia materna, que luego se expandió hacia Europa. Fue tanta la presión de las comunidades que tuvo que intervenir la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1981.
El organismo aprobó un código internacional destinado a regular la promoción de sustitutos de la leche materna para limitar la publicidad engañosa y evitar que las fórmulas infantiles fueran presentadas como superiores a la leche materna. Actualmente, la empresa mantiene en su discurso oficial una defensa explícita de la lactancia materna, lo que se aprecia en su mismo sitio web, en el que sostiene que la leche materna es la alimentación ideal para los bebés durante los primeros meses de vida y respalda la recomendación de la OMS de mantener lactancia exclusiva durante seis meses. Al mismo tiempo, la compañía señala que las fórmulas infantiles siguen siendo una alternativa válida cuando la lactancia no es posible, siempre que existan condiciones sanitarias adecuadas y se respeten estrictamente las instrucciones de preparación.
Vale destacar que en Chile, la compañía mencionada trabaja sus fórmulas a través de sus marcas NAN y Nidal, mientras que Lactogen, que se sigue comercializando, no se vende en nuestro país. Lee también...