Si eso sucede, Wessel estima que Warsh será evaluado bajo lo que definió como “estándar Powell”, refiriéndose a la capacidad del saliente líder del central estadounidense de resistir con determinación la presión presidencial sobre las tasas de interés. “Lo que diga y haga será vigilado de cerca por los mercados, el Congreso, la prensa y el la opinión pública, debido a la extendida especulación de que Warsh obtuvo el cargo que tanto anhelaba porque le hizo creer al Presidente que reduciría las tasas”, añadió. Uno de los argumentos a favor de bajar las tasas de interés, algo por lo que Trump nominó a Warsh, se basa en el aumento de creación de empleos de EEUU, que llegó a 115 mil en abril.
Sin embargo, el socio y jefe de estrategia de XP Investment, Alberto Bernal, estimó que el ritmo de este indicador sigue siendo lento. “En contexto de lo último que ha pasado, no es suficiente, ya no se está creando el empleo a la velocidad que el banco central quiere”, indicó. Desde Miami, Bernal planteó que solo si el conflicto en Medio Oriente finalizara de forma inmediata y hubiera una caída significativa en los precios del petróleo, Warsh podría considerar bajar las tasas, “antes, lo veo muy difícil”, dijo.
Otras inquietudes En la encuesta más reciente de evaluación de las comunicaciones de la Fed, elaborada por Brookings, donde se toma en cuenta la opinión de expertos de la academia y el sector privado, la inminente llegada de Kevin Warsh fue un punto importante a considerar. El próximo presidente de la Fed cuestionó varias veces el valor de las ruedas de prensa después de cada reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), pero casi la totalidad de los encuestados por Brookings considera que se trata de la forma más útil de comunicación y el presidente debería seguir ofreciendo estas instancias. En una misma línea, mientras Warsh ha sugerido que el tamaño del balance general de la Fed es un problema, tres cuartas partes de los encuestados sostienen que este no afecta el crecimiento o la estabilidad financiera de la economía estadounidense.
En lo que Warsh y los encuestados por Brookings sí coinciden es en que los miembros de la Junta de Gobernadores y los presidentes de los 12 bancos regionales deberían hablar en público con menos frecuencia. De hecho, el economista de la Universidad de Rochester, Narayana Kocherlakota, indicó que lo que más le preocupa de Warsh es su capacidad para liderar el equipo de política monetaria de la Reserva Federal, es decir, el personal, los gobernadores y los presidentes. “El equipo tiene un marco conceptual específico para analizar cómo la política afecta a la macroeconomía.
Kevin no cree que ese marco estándar sea correcto. No hay problema, pero no comunica con claridad cuál es su marco alternativo ni qué datos lo llevan a considerarlo preferible al modelo estándar de oferta y demanda agregadas”, indicó Kocherlakota en el informe de Brookings. Con todo, de acuerdo con los resultados de la encuesta, los desafíos más importantes para Kevin Warsh como futuro presidente de la Fed siguen siendo mantener la independencia y credibilidad de la institución, manejar las relaciones con la administración actual, liderar el FOMC y devolver la inflación al rango objetivo de 2%.